Las declaraciones del popular, Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, asegurando que “desde el punto de vista humano, no es agradable ni apetecible que alguien con más de 70 años de edad, que ha sido presidente del Gobierno andaluz, como José Antonio Griñan, tuviera que ingresar en la cárcel como consecuencia del fallo”, tengo que reconocer que me han producido estupor, y supongo, que a la mayoría de los andaluces también, ya que el saqueo de 680 millones de euros de las arcas públicas, por parte de los gobiernos socialistas de entonces, nos hizo un daño terrible a los andaluces. Trató de arreglarlo diciendo que las sentencias han de cumplirse.
Si ese sistema de ayudas sociolaborales se hubiese llevado a cabo respetando la legalidad, muchos andaluces que lo necesitaban hubieran sido ayudados, y su presente sería mucho mejor, en cambio, las ayudas solo se las dieron a los amiguetes de esa mafia socialista convertida en organización criminal que malgobernó Andalucía durante décadas.
Juanma Moreno, con esas desafortunadas declaraciones, hace lo que siempre hicieron los dirigentes de la derecha acomplejada, querer congraciarse con la izquierda para que les perdonen por ser lo que son. Todo encaja con Juanma Moreno, su negativa a despedir a las legiones de enchufados socialistas, esos empleados públicos de la Junta que son una diaria afrenta a todos esos andaluces que buscan trabajo honradamente o que lo tienen en condiciones muy precarias, es más de lo mismo. No puede ser escusa, el hecho de que despedirlos costaría mucho dinero. Actúa como si únicamente fuese, el guardián de las lleves que espera el regreso de los socialistas dejándoles sus huestes intactas. Personalmente, no entiendo a nuestro presidente.