Lo sufrido por los aficionados del Real Madrid y del Liverpool a manos de manadas incontroladas de franceses de origen magrebí, y me refiero a asaltos, atracos, agresiones sexuales y muchos más delitos, lo ha intentado tapar el gobierno francés con esa versión oficial sobre una estafa a gran escala con entradas falsas, para exculpar a los responsables y culpar así a los supuestos aficionados indignados, nada que ver con la realidad.
El gobierno francés, pretende ocultar así, que en una importante cantidad de barrios de París y otras ciudades francesas, ya no rigen las leyes ni los valores republicanos, si no la sharía. En Francia, la integración de los musulmanes a los valores laicos de la república francesa, ha cosechado un rotundo fracaso y la explicación es muy sencilla, los valores de la religión islámica son absolutamente incompatibles con los de las sociedades occidentales y democráticas.
Las sociedades multiculturales han fracasado y los que aún las defienden, las izquierdas, los progres, callan ante sus atrocidades y jamás se olvidan de felicitar el Ramadán a los fieles del islam mientras ignoran la Semana Santa y reducen la Navidad a una orgía consumista.
En poco tiempo, lo ocurrido en Saint Denis, será lo que les aguarda a las ciudades españolas si no se pone freno a la inmigración ilegal. Hordas de jóvenes pertenecientes a una civilización hostil a la nuestra no nos dejarán vivir en paz. No solo hay que cerrar fronteras, hay que deportar a los ilegales y a los legales, verificar con lupa si se han integrado o no, si son merecedores del honor de que se les permita vivir en una sociedad libre y democrática. O aceptan nuestra forma de vida, esa que no atenta contra la libertad y la dignidad de las personas, incluidos los cristianos en general y las mujeres en particular, o deben saber que se les obligará a volverse a su paraíso. La izquierda es la gran culpable por su tolerancia interesada con fenómenos como la inmigración ilegal y el islamismo.