Si algo ha quedado claro tras lo ocurrido en Valencia ha sido la inoperatividad de la España autonómica. Un Gobierno de España fuerte que interviniese con todos los medios disponibles en el lugar de nuestro territorio nacional donde fuese necesario, sería mucho más operativo y eficaz, dejándonos de historias como las actuales, esas de echarse la culpa unas administraciones a otras y utilizar nuestros males para sacar beneficio político cuando en Madrid y en la Autonomía correspondiente gobierna un partido distinto.
Por lo dicho anteriormente, las declaraciones de Feijóo son insultantes y de una enorme gravedad ¿De verdad alguien se cree que ha funcionado en Valencia el sistema autonómico? Hasta hemos visto a un bombero francés soprendiéndose de ser el primero en llegar a una de las zonas devastadas. El PP y el PSOE están demasiado ocupados echándose las culpas mientras los damnificados siguen abandonados por las administraciones y sobreviviendo sólo con la ayuda de sus compatriotas. Feijóo solo defiende, al igual que el PSOE, el estatus de sus legiones de políticos inútiles y enchufados que viven plácidamente de la ubre pública y a nuestra costa gracias al fallido, al devastador estado autonómico.
Creo que ya es hora de que reconozcamos, por muy políticamente incorrecto que sea, que la causa principal de todos los males que padecemos es sin duda, la organización territorial que nos dimos en la Transición. Personalmente, tengo la conciencia muy tranquila, pues por ese motivo, voté negativamente en el referéndum de entonces.
Para implantar el actual Estado de las Autonomías, se nos puso como excusa que acercaría la administración al administrado, aunque lo que realmente se hizo fue contentar a las regiones en las que ya estaba presente en parte de su clase política un perverso nacionalismo antiespañol.
Lo que nunca se nos dijo, es que las CCAA se convertirían en un pozo sin fondo que para su funcionamiento necesitarían recursos desproporcionados en detrimento de los servicios básicos que reciben los ciudadanos, en la estructura ideal para que la corrupción anidara y se extendiera, en administraciones donde el enchufismo como pago a los servicios prestados imperara, y funcionaran como pesebre mantenedor de voto cautivo.
El Estado autonómico se ha convertido en el ideal Estado del Bienestar para los partidos políticos, y en la auténtica ruina de la ciudadanía, se ha convertido en una estructura mastodóntica, parasitaria e inviable. Cada vez peor Sanidad, peor Educación, peor Justicia, peor Seguridad, no se construyen casi viviendas públicas, ni infraestructuras hídricas, los partidos políticos y sus CCAA todo lo devoran.
Las CCAA generan un estado de duplicidades que sobredimensionan el gasto público, que no mejoran, en absoluto, la vida a los ciudadanos, pero que sí que hace que tengamos impuestos muy altos.
Las grandes competencias, Educación, Sanidad y Justicia nunca debieron ser transferidas, pues ello ha contribuido a que impere la desigualdad entre los españoles.
La pregunta que nos tenemos que hacer es porque si esto es un hecho, por qué ningún partido con representación parlamentaria, a excepción de UPyD en su día y Vox en la actualidad, ha planteado nunca la supresión de las CCAA. La respuesta es fácil, a los viejos partidos les ha ido muy bien con él, llevan parasitando casi cuatro décadas, y los nuevos, aspiran a hacerlo. Por mucho que se nos quieran vender lo contrario. El Estado autonómico es un gran banquete del que llevan disfrutando a nuestra costa, PP y PSOE, desde 1978.
Una ruina