Felipe VI, entregó ayer en
el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, el premio Cervantes al
escritor catalán Eduardo Mendoza. El monarca, en su discurso, dijo la
barbaridad de que “La convivencia de castellano y catalán es algo natural en
Barcelona”. 

Es evidente, que no es el
propio Rey quien redacta los discursos que va a pronunciar, pues para ello
entiendo que debe haber un gabinete encargado, no obstante, entiendo que
debería ser más cuidadoso a la hora de lanzar afirmaciones que no se ajustan a
la realidad, y que encima, pueden ofender a un gran número de catalanes.

Una comunidad autónoma
gobernada por independentistas, que llevan décadas intentando expulsar al
idioma español, no castellano, de la sociedad, practicando la inmersión
lingüística en la Educación, multando a las empresas que rotulan en español e
intimidando a quien se atreve a usar en público nuestro idioma común. Unos
gobernantes que se niegan a cumplir, las sentencias judiciales en materia
lingüística, de los más altos tribunales del Estado y que se hayan instalados
en la más absoluta rebeldía. Evidentemente, que el Jefe del Estado cometa el
desliz de hacer esa afirmación, es como mínimo inadecuado, y como máximo, muy
ofensivo hacia quienes sufren en sus carnes a diario la vulneración de sus
libertades y derechos individuales.

Nuestra nación, pasa por
momentos muy difíciles en todos los aspectos, y solo falta, que el primer
español, que nuestro referente, no sea cuidadoso a la hora de medir sus
palabras en los discursos que pronuncia.

Para que exista una lengua
o idioma se han de dar tres requisitos: un sistema léxico independiente, un
sistema gramatical (sintáctico) independiente, y un sistema fonético
independiente de las demás lenguas. Cuando no se cumple alguno de estos tres
requisitos, hablamos de dialecto. Todos sabemos que los romanos nos dejaron la
lengua latina. De ese tronco salieron cinco ramas: el gallego, el astur-leonés,
el castellano, el navarro-aragonés y el catalán. Estas cinco ramas o variantes
lingüísticas eran en ese entonces cinco proyectos de idiomas. El gallego, el
catalán y el castellano si se convirtieron en idiomas. El astur-leonés y el
navarro-aragonés no llegaron a cuajar en una lengua, se quedaron como dialectos
del castellano. En el siglo XV nació una nueva norma, la norma de Sevilla, que
se opuso a la norma de Toledo, la castellana. Desde entonces, el andaluz y el
castellano, son variantes de algo superior llamado español, al que se sumaron
con posterioridad todas las variantes hispanoamericanas, que son a su vez
variantes del andaluz, pues no olvidemos que el 80% de las mujeres que se
desplazaron a América a colonizarla eran andaluzas y extremeñas. 

La
denominación del castellano por parte de la Constitución, como lengua oficial
de España, es errónea y fruto de una manipulación política, un error
premeditado y que le ha venido muy bien a la estrategia de confrontación
impuesta por los nacionalismos periféricos. A los nacionalistas les encanta
hablar del castellano como lengua del Reino de Castilla, como una lengua
impuesta por los conquistadores. Debemos recordar que Camilo José Cela fue
quien asesoró el estilo lingüístico de nuestra Constitución mientras se
redactaba. Él fue un excepcional literato, pero jamás un lingüista. Don Camilo
consintió semejante desafuero y permitió a los políticos desvirtuar la
denominación de las lenguas. Un lingüista de peso, como los muchos que existían
por entonces, jamás lo hubiera admitido. Cuando alguien tenga la valentía de
modificar la Constitución, debería corregir este error. Una lengua, la
castellana, que desapareció como tal en el siglo XV, no puede aparecer, como
idioma oficial, en una Constitución redactada en 1978.

De entrada, les
aconsejaría a todos los políticos que combaten los excesos de los diferentes
nacionalismos que padecemos, y luchan contra eso que llaman “inmersión
lingüística” en sus territorios, empiecen a hablar de lengua española, y no de
castellana. Creo que de esa manera muchas cosas quedarían aclaradas sin decir
casi nada. La Academia de la Lengua Española jamás se ha llamado de la Lengua
Castellana, ¿nunca os habéis preguntado el por qué? Existe en Japón el único
instituto especializado en catalogar las diferentes lenguas que existen en el
mundo, este prestigioso instituto recoge la lengua española o español, y nunca
ha reconocido al castellano.

2 comentarios en «Al Rey le metieron ayer un gol.»
  1. No nos deberíamos cansar de decir que hablamos español y usar nuestro idioma para definir ciudades de España. Igual que no decimos New York,tampoco deberíamos usar A Coruña, salvo por deferencia.
    Buen artículo, buenas reflexiones.

  2. Esas personas que hiciéron eso, no tienen educación, respeto, verguenza amor por su patria ni nada de lo que deberían tener. Habría que afearles publicamente a la cara su comportamiento no civico.

    José Antonio Alonso García

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