La
detención del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio
González, y la de casi una veintena de personas vinculadas a una
supuesta trama de corrupción en el Canal de Isabel II, desde mi
opinión, solo puede contemplarse en clave interna del Partido
Popular.
La
presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, fue la que
puso en conocimiento de la Fiscalía, por si fuesen constitutivos de
delito, las aparentes irregularidades que observó en la gestión de
la empresa pública madrileña, es decir, alguien del Partido Popular
que ocupa un importante cargo público fue el que denunció los
hechos.
Cristina
Cifuentes, también denunció las coacciones que recibió por parte
del presidente de La Razón y de su director, el conocido tertuliano
Francisco Marhuenda, para que no denunciara los hechos. Recordemos,
que La Razón forma parte del grupo mediático que controla Soraya
Saenz de Santamaría.
Mucho
antes de producirse la detención de Ignacio González, en la puerta
de su domicilio ya estaba apostada una cámara de La Sexta,
evidentemente, pasándose por los cataplines el secreto de sumario,
este canal de TV fue avisado, recibió el chivatazo, le dieron una
exclusiva, indudablemente por pertenecer también al grupo mediático
controlado por Dña. Soraya.
A
Ignacio González y sus presuntos secuaces, se les atribuyen
presuntos delitos de cohecho, prevaricación, malversación de
caudales público, administración desleal, organización criminal,
falsedad documental y blanqueo de capitales, vamos, de casi todo de
lo que se le puede acusar a un político corrupto.
Parece
que la actual cúpula del PP lo tenía todo previsto, si Cifuentes
cedía ante las coacciones de sus enviados, conseguía parar la
denuncia, si no cedía Cifuentes, conseguía el descabello final de
la ya moribunda Esperanza Aguirre, quien tiene ya muy difícil
explicar como todos sus más estrechos colaboradores se corrompieron,
le salieron ranas, y ella no se enteró de nada. Eso sí, en este
segundo caso, el que se ha dado, Marhuenda y su presidente, serían
sacrificados como daño colateral.
Y
ahora lo más importante, porqué estalló el asunto ayer
precisamente, pues simplemente porque pretendían que se hablara poco
de la citación recibida por Mariano Rajoy para declarar en calidad
de testigo en el caso Gürtel, y claro, como los partidos, y más el
que ocupa el poder, tienen domesticados a estos jueces, pues
accedieron a proceder a la detención cuando más les interesaba a
ellos.
No
obstante, considero que todo lo ocurrido es un absoluto despropósito,
un error estratégico, que lo único que hace, es desquiciar aún más
a una ciudadanía asqueada al ver que la corrupción todo lo invade y
a casi todos invade.
En
la Transición apostamos por la Democracia, después nos hemos dado
cuenta de que esa supuesta democracia se ha convertido en una
partitocracia pestilente.
Terminaré
diciendo, que rápidamente PSOE y Podemos, se han apresurado desde la
hipocresía mas absoluta, en rasgarse las vestiduras por lo que
supuestamente han cometido gente del PP en Madrid, olvidando que
ellos también están de corrupción bien aviados. Pablo Iglesias ha
demostrado que es un amoral, pues parece olvidar que acaba de hacerse
pública la titularidad de una cuenta suya en el paraíso fiscal de
las Islas Granadinas donde recibió un cuarto de millón de dólares
manchados de sangre, de la dictadura venezolana, y que un juez ha
dicho que es verdad.

