Cuando los andaluces pensábamos que el caso de los ERE fraudulentos había puesto el listón en lo más alto de la sinvergonzoneria política, resulta que nos equivocábamos, los socialistas andaluces se han superado a sí mismos en el muy noble arte de la “mangancia” y nos han sorprendido de nuevo.
Ahora resulta que un alto cargo socialista de la Consejería de Empleo, exactamente su Director General, sí, de esa Consejería que se supone que está ahí para crear empleo y ayudar a quienes no lo tienen, se gastaba en compañía de su chófer parte del presupuesto en cocaína, meretrices y fiestas varias.
El PP ha salido a la palestra rápidamente pidiendo que el PSOE le pida perdón públicamente al pueblo andaluz por los hechos conocidos. Yo voy mucho mas lejos, considero que el PSOE andaluz debería refundarse ya que en las circunstancias actuales no está legitimado ni tan siquiera para presentarse a las Elecciones Autonómicas.
El saqueo a que han sometido los sucesivos gobiernos socialistas a nuestra Andalucía ha sido de tal magnitud que ha supuesto un enorme freno a nuestro desarrollo.
Con eso de apropiarse de lo que es nuestro han impedido que alcancemos los niveles de bienestar que tienen otros y que sin duda también nosotros merecemos.
Llevan tanto tiempo gobernando que actúan como si Andalucía fuese su cortijo y piensan que las leyes no van con ellos.
Todos sabemos que Andalucía sociologicamente es de centro izquierda, es mayoritariamente progresista, por eso me pongo en la piel de tanto andaluz que se siente de izquierdas y que tras muchos años de darle su voto al PSOE se empieza a dar cuenta de su error, se empieza a dar cuenta de que su voto no se ha empleado para hacer una Andalucía mas prospera, se empieza a dar cuenta de que su voto solo ha servido para que unos cuantos políticos sin escrúpulos, que de izquierdas solo tienen las siglas, se enriquezcan a su costa. Así de triste.
Mal que lo hagn, porque muy mal, lo que ya me llevan los demonios es que actuen con total impunidad, como si no pasase nada, y con el resto de la gente de su gobierno sin dejarles de lado de manera brutal y contundente.