A tres días de las elecciones andaluzas, todo está en el aire. Nadie sabe la decisión que va a tomar la derecha social andaluza ante lo que está ocurriendo. Juanma Moreno y los suyos, que nunca han estado sobrados de agallas, ven como hasta Adriana Lastra les amenaza con incendiar las calles si se conforma un gobierno PP-Vox. Mientras eso ocurre, todos los partidos de izquierda le insinúan que podrían abstenerse en su investidura para que el PP gobernara en minoría y evitar así que Vox entrara en el gobierno, dicho de otra manera, le piden a Juanma Moreno que el Partido Popular se una al cordón sanitario contra Vox. Supongo que en el PP no han olvidado cuando se lo hacían a ellos.
Esa oferta de la izquierda a Moreno está envenenada, pues duraría como mucho hasta las generales y durante ese tiempo el gobierno andaluz tendría las manos atadas, no pudiendo hacer ninguno de esos importantes cambios que demandan sus votantes.
Si Juanma Moreno cede a la tentación y opta por el gobierno tranquilo en manos del enemigo en vez de por los principios, llegaría herido de muerte a las generales. El PP andaluz parece olvidar que en democracia es el voto de los ciudadanos el que debe marcar las alianzas postelectorales, si PP más Vox suman, tú no puedes traicionar a tu base social. Es curioso, pero a fecha de hoy, se parecen más los votantes de ambos partidos que sus dirigentes, también es cierto, que los de Feijóo hacen lo imposible para diferenciarse de los de Abascal.
Personalmente lo tengo muy claro, mientras menos diferencia de escaños exista entre PP y Vox, más probabilidades hay de que se conforme un gobierno de coalición y de esa manera, que el cambio real a nivel nacional empiece por Andalucía.