Mañana se celebra la
segunda votación para saber si Susana Díaz es investida presidenta de
Andalucía. Todo parece indicar que ningún partido la propiciará, y que por lo
tanto, se abrirá un nuevo plazo para Susana Díaz, que se prolongará más allá de
las próximas elecciones, para que intente conseguir apoyos para investirse como presidenta.
Lo cierto es, que Andalucía
se encuentra inmersa en una encrucijada política sin precedentes, podemos
afirmar que casi todos están inmersos en una situación que según como la
negocien les puede dejar marcados ante la ciudadanía por mucho tiempo.
Si Podemos o Ciudadanos se
niegan ahora a propiciar la investidura por el coste electoral que significaría
para ellos el día 24 de mayo, en municipales y autonómicas, y cuando estas
pasen la propician, estaremos ante una gran estafa democrática, ante una
tomadura de pelo a los andaluces en particular y a los españoles en general.
Y qué decir de los rumores
que proceden de la Moncloa, esos que dicen que Mariano Rajoy ha tomado la
decisión de impedir a cualquier precio que se puedan repetir las andaluzas en
septiembre.
Si se llegara a la
hipotética situación de que se acababa el plazo para investir a Susana Díaz, y
Podemos y Ciudadanos no la apoyaran, directa o indirectamente, cabe la
posibilidad de que Rajoy ordenara al PP andaluz de propiciarla, algo desde mi
punto de vista anómalo e ilegítimo, pues utilizar el voto antisocialista de
Andalucía para darle cuatro años más de vida a un régimen corrupto podría
provocar literalmente el hundimiento del Partido Popular de Andalucía. Aún se
recuerda que hace cuatro años ganó el PP y no se le permitió gobernar.
De todas maneras, soy de
los que piensan, que hurtar a los andaluces un posible cambio de criterio
previsto para después, es una auténtica estafa.
