A cuarenta días de las
elecciones andaluzas, la corrupción le estalla en toda su cara a Susana Díaz y
se convierte en una pesadilla que puede impedir que se cumplan todos los
objetivos que la presidenta andaluza se fijó al tomar la decisión de adelantar
los comicios al 22 de marzo.
La activación de la tercera
fase de la llamada “operación Edu”
contra el fraude masivo en las ayudas de la formación con decenas de detenidos,
las casi cuarenta nuevas imputaciones en el caso de los ERE decididas por la
juez Alaya, y la decisión del Tribunal Supremo de iniciar la investigación
sobre Chaves y Griñan por el famoso fondo de reptiles, suponen un lastre enorme
para Susana Díaz.
Por mucho que la presidenta
andaluza utilice cada vez más, un lenguaje claro y expeditivo contra la
corrupción para intentar desvincularse de ella, eso ya es imposible, los hechos
la contradicen, pues desde su llegada a la presidencia de la Junta de
Andalucía, por la puerta falsa, no solo no ha luchado contra la corrupción en
el ámbito de los hechos, sino que, siempre que ha podido, ha obstaculizado la
acción de la Justicia.
No podemos olvidar, que
entre el caso de los ERE y el de la Formación, hay más de 600 imputados, todos
socialistas, muchos cargos públicos, muchos cargos del partido, muchos
empresarios, y muchos militantes socialistas de esos que pululan por sus sedes en busca de ser agraciados con
algún negociete. Por ello, Susana tiene
imposible dar la imagen de estar desvinculada del negro pasado de su partido en
Andalucía, por mucho que lo intente nunca lo conseguirá. Muchos andaluces
empiezan a darse cuenta de que, entre los casos ERE y Formación, les han
birlado miles de millones de euros destinados a ellos.
El PSOE de Andalucía puso
en marcha en su día un sistema ilegal de subvenciones a empresas y trabajadores
afines a su partido aprovechando que la Junta de Andalucía era “de su
propiedad”, y esto fue posible por la connivencia de una parte importante de
los andaluces, de los que comían y comen, del pesebre y de los que pretendían
hacerlo.
Lo lógico sería que el PSOE
sufriera un descalabro electoral, pero posiblemente esto no suceda, y los
andaluces que apoyan el régimen socialista del latrocinio les legitimen con sus
votos para seguir robando. Si no, al tiempo.
