La decisión de Pedro
Sánchez de desmontar la FSM y dejar al PSOE sin candidato a la Asamblea de
Madrid a solo tres meses de las elecciones, es algo a la vez, extraño y
temerario.
Es lamentable, que un líder
al verse en una situación de extrema fragilidad política en el seno de su
partido, opte por la sobreactuación exhibiendo una autoridad que no tiene,
porque la ha perdido, pues sus continuos y encadenados errores se han encargado
de arrebatársela y ya muy pocos se la reconocen. Pedro Sánchez no ha demostrado
autoridad, ha dado imagen de atolondramiento, frivolidad y autoritarismo.
Todos coincidían en que las
expectativas electorales del PSOE en Madrid eran de debacle, las encuestas que manejaban en Ferraz decían con claridad
que con Tomás Gómez el partido iba directo al abismo. Pero eso no justifica la
decisión de Pedro Sánchez a estas alturas. El aparato de la FSM se encargó de
que no hubiera ningún otro aspirante para así poder aupar a Tomás Gómez,
entonces, la dirección del PSOE lo consintió, ahí estuvo el error.
Que el PSOE justifique la
destitución de Tomás Gómez por el deterioro grave de la imagen pública del
partido en Madrid como consecuencia de las sospechas de corrupción por el caso
del tranvía de Parla, resulta ridículo, pues Tomás Gómez ni ha sido imputado ni
siquiera ha sido llamado a declarar. Además, si utiliza esa misma vara de
medir, porque no ha ido antes a Andalucía a cortar las cabezas de medio partido
empezando por las de Chaves y Griñan, claro allí no se atreve, ni le dejaría
Susana Díaz.
Lo que es seguro, es que la
previsible derrota en Madrid, hubiese sido la derrota de Tomás Gómez, ahora, la
posible derrota será únicamente de Pedro Sánchez.
Tras lo protagonizado por
Pedro Sánchez ayer, tanto él como su partido están mucho más débiles que hace
48 horas, dando el PSOE una imagen de caos y ruptura total a apenas cien días
de las elecciones, y eso ocurre por tomar una decisión sin causas justificadas.
Atreverse a dinamitar un partido pensando su líder solo en su propio beneficio
para así reforzar su liderazgo, es dar muestra de que el cargo a este chico
siempre le vino grande.
Reconozcamos que en Madrid
la situación es muy pintoresca, el Partido Popular sigue sin nombrar candidato,
a Izquierda Unida se le ha ido su candidata y el PSOE ha destituido al suyo.
