El rey de los servicios
básicos esenciales, es sin duda alguna, la Sanidad, y por ello, a la gran
mayoría de los ciudadanos les resulta incomprensible que una administración
autonómica sea ahí donde pretenda recortar para ahorrar.
Ni es la primera, ni va a
ser la última vez, que denuncie los duros recortes que hace la Junta de
Andalucía en Sanidad en periodo veraniego especialmente, es decir, cuando se
multiplican las personas a atender es cuando la Junta recorta, en medios y en
personal, haciendo gala de una gran irresponsabilidad.
El jefe de Urgencias del
Hospital Carlos Haya de Málaga acaba de dimitir por la falta de contrataciones
y por las ofertas de empleo en condiciones precarias, condiciones que dificulta
enormemente la contratación del personal que tiene que relevar a quienes están
de vacaciones. En las urgencias de los dos hospitales malagueños se pasa de 63
médicos a solo 36 durante julio, agosto y septiembre, una dotación insuficiente
para atender a las personas que necesitan ese tipo de asistencia.
El paro también afecta, y
mucho, a los médicos andaluces, pese a ello, muchos de ellos se niegan a
aceptar las condiciones laborales leoninas que les ofrece el Servicio Andaluz
de Salud, y optan por irse a trabajar a otras CCAA. Los facultativos perciben
en Murcia un sueldo mensual 600 euros superior, y en el País Vasco 1.000 euro
más, algo inaceptable.
En la costa de Níjar, por
ejemplo, el SAS no ha podido encontrar en los últimos años un médico que acepte
las condiciones ofrecidas para cubrir el servicio de Urgencias de la zona.
Estas son las condiciones que ofrecen: 57 horas semanales de lunes a domingo,
sin descansar un solo día en dos meses y medio, y el 75% del sueldo. Y luego
los socialistas, en este caso andaluces, nos sueltan el rollo de que defienden
los derechos de los trabajadores.
La triste realidad de la
Sanidad andaluza es que no solo no se sustituyen los médicos que están de
vacaciones, si no que muchos servicios necesarios quedan prácticamente
desmantelados al tener muchos menos profesionales que el resto del año.
Como vemos, recortan en lo
que más necesitamos, en cambio, al pesebre donde comen todas sus legiones de
enchufados de entes políticos no productivos e innecesarios, jamás permiten que
les falte el pienso.
