Comienza un nuevo verano y
la sanidad andaluza, como todos los años, se dispone a pasar de deficiente a
tercermundista, pues se van a reducir, como mínimo, 3.000 camas hospitalarias,
se van a clausurar muchos quirófanos y se deja sin sustituciones al personal
sanitario.
Aunque sea cierto que en el
interior de Andalucía baje la demanda sanitaria, en la costa y en los pueblos
muy turísticos, la llegada de visitantes hace que el número de personas a
atender sea mucho mayor. Por ello, es fácil de deducir que el único criterio
por el que se guía la Junta de Andalucía en este asunto es el económico, algo
que contradice a esos anuncios del PSOE sobre el presunto blindaje de la
sanidad y la educación.
Estamos claramente ante
recortes en los servicios más básicos que la administración andaluza trata de
justificar con argumentos falsos. Podemos afirmar, que el nuevo consejero de
Salud, Aquilino Alonso, no podía haber aterrizado en el puesto de manera más
desafortunada, atreverse a bromear ante los medios por el cierre de camas
hospitalarias, como mínimo, me parece propio de alguien insensible con la salud
de los ciudadanos.
La gestión sanitaria
socialista en Andalucía, si en algo se traduce pasado el verano, es en un
espectacular aumento de las listas de espera, recordemos que en estos dos meses
se van a cerrar la mitad de los quirófanos de los hospitales públicos
andaluces, por lo que miles de intervenciones quirúrgicas dejaran de
realizarse.
Podemos afirmar, sin temor
a equivocarnos, que durante el verano la sanidad andaluza pasa a modo de
urgencias. Si estas lo suficientemente grave te lo solucionarán, si estás
enfermo a secas, no recibirás la atención que mereces y pagas con tus
impuestos, serás puteado y te tocará sufrir hasta septiembre, y entonces
pasarás a engrosar una terrible lista de espera.
Estamos ante uno de los
claros ejemplos que descalifican a la España autonómica, todos los españoles no
disponemos de los mismos servicios básicos, ni en calidad ni en cantidad, todo
depende de la comunidad donde residas, algo muy injusto.
