Anoche se celebró en RTVE el primer debate entre los candidatos de los diferentes partidos que concurren a las elecciones andaluzas. Desde mi punto de vista, un debate muy interesante que aclaró muchas cosas y en el que cada uno de los candidatos quedó bastante retratado.
Los dos candidatos de extrema izquierda intentaron sin conseguirlo aparentar que no representan ideologías fracasadas que solo han traído miseria y sufrimiento a quienes las han padecido. Para ellos, la solución pasa por robarles sus casas a los propietarios, pero no en construir viviendas públicas asequibles. En lo relativo a la Sanidad, demostraron tener una fijación enfermiza con las empresas de la Sanidad privada y afirmaron que solucionarán los problemas de la Sanidad Pública, pero sin explicar cómo lo harán, toda una gran mentira propia de comunistas con careta de demócratas destinada a engatusar a los incautos.
Lo de la candidata socialista, Mª Jesús Montero, fue de auténtica traca. Nunca escuché tantas mentiras juntas. Intentó sin conseguirlo convertir la desastrosa gestión del PSOE en Andalucía, en la que ella tuvo un protagonismo importante, en una buena gestión, y afirmó para sonrojo de todos los televidentes, que el Gobierno de España del que ella ha formado parte, no financia mejor a catalanes y vascos que a los andaluces. Como se está sabiendo por las declaraciones de los socialistas que ahora están siendo juzgados en el Tribunal Supremo, ella está implicada en la corrupción de su partido hasta más arriba de las cejas, mi opinión es que va a sufrir un tremendo descalabro en estas elecciones, simplemente porque su credibilidad es cero.
El actual presidente andaluz, Moreno Bonilla, no pudo vender su gestión con su habitual triunfalismo, como siempre hace, pues sus oponentes le recordaban continuamente las clamorosas carencias de los servicios públicos que él gestiona en la actualidad. Lo cierto es que lo que pretende el candidato popular es muy difícil de llevar a cabo, pretender que la derecha te vote haciendo descarado continuismo de las políticas socialistas y oponiéndose a la “prioridad nacional” en contra de la opinión de la casi totalidad de sus votantes.
Y termino con Manuel Gavira, el candidato de VOX, quien reivindicó la prioridad nacional en el acceso a ayudas sociales y vivienda, protagonizando el minuto de oro del debate cuando le recordó al candidato popular que “gasta 4.500 euros al mes en cada MENA mientras decenas de miles de andaluces no tienen plaza en una Residencia de Mayores que cuesta al mes 1.900 euros y 7.000 de ellos fallecen al año esperando ayudas que nunca llegan” algo que por momentos consiguió que el rostro de Moreno Bonilla se descompusiera.
Para mí, está muy claro que el candidato de VOX a las elecciones de Andalucía, Manuel Gavira, ha salido muy reforzado de este primer debate tras señalar al resto de candidatos presentes por la gestión regional y nacional a la que están sometiendo a andaluces y españoles. Durante su intervención, el dirigente de la formación de Santiago Abascal ha centrado buena parte de sus críticas en la situación de los servicios públicos y en lo que considera una falta de rumbo político en la comunidad. Su receta, el sentido común. Y que más sentido común que la llamada “prioridad nacional”
A lo largo del debate, Gavira ha defendido que su partido concurre a los comicios con el objetivo de cambiar el rumbo de Andalucía mediante políticas de sentido común. Entre sus principales propuestas, ha insistido en la reducción de impuestos, una mayor exigencia a la clase política y la implantación de la denominada “prioridad nacional” en el acceso a ayudas sociales y vivienda, algo que repito, comparte la gran mayoría de los ciudadanos independientemente de su adscripción política.
Manuel Gavira ha puesto el foco especialmente en la gestión sanitaria, que ha situado como una de las principales preocupaciones actuales de los andaluces, por ello, ha cargado contra Moreno Bonilla, al que ha reprochado haber evitado afrontar reformas en el sistema sanitario “por no meterse en un lío”, lo que ha agravado problemas como las listas de espera o la atención a pacientes, incluyendo cuestiones sensibles como los programas de cribado. Para él, tanto populares como socialistas comparten responsabilidades en el deterioro de servicios como la sanidad, la educación o la atención a la dependencia.
Gavira también ha criticado las políticas migratorias que “colapsan los servicios públicos” y generan inseguridad. En materia económica y del sector primario, se ha posicionado contra determinadas políticas medioambientales vinculadas a la Agenda 2030 que, según afirmó, perjudican al campo andaluz, criticando la instalación de placas solares en terrenos productivos y alertando sobre la competencia internacional derivada de acuerdos comerciales como el de Mercosur o las importaciones del norte de África.
Mi impresión es que Gavira ha dejado claro que VOX representa la única alternativa frente al modelo agotado que representan tanto el PP como el PSOE. Afirmó que lo único que se dilucida el 17 de mayo es si sigue más de lo mismo con el PP gobernando en solitario o si, por el contrario, VOX podrá influir de manera decisiva en el futuro Gobierno autonómico para situar a los andaluces en el centro de todas las políticas y corregir lo que considera errores estructurales en la gestión de la comunidad. Parece evidente que, como ha ocurrido en Extremadura, Aragón o Castilla y León, es muy posible que los andaluces entiendan que sin VOX en el gobierno andaluz, el PP nunca hará los cambios que debe hacer, porque la gestión de Moreno Bonilla se parece demasiado a la de Rajoy, ese que no hizo ni un solo cambio pudiendo haber arreglado casi todo.
Moruno Bonilla se va a llevar un susto el domingo por la noche el domingo 17 de este mes