En 25 años, media España será de origen extranjero. Un hecho que debería abrir un debate incómodo pero necesario sobre el modelo demográfico y social que queremos para nuestro futuro a medio plazo. Y sí, si seguimos por este camino, España puede ser irreconocible en apenas un cuarto de siglo. No es una exageración, hablamos de un cambio demográfico de enorme calado que, lejos de debatirse con serenidad, se está despachando con consignas fáciles y silencios interesados. Y no, no es un tema menor. Es probablemente uno de los debates más importantes que tenemos por delante los españoles.

Estamos ante un cambio demográfico de gran magnitud en el que España experimentaría una transformación poblacional sin precedentes, en la que uno de cada dos residentes tendría origen extranjero. Este escenario implicaría cambios profundos no solo en la estructura del mercado laboral, sino también en ámbitos como la educación, la sanidad, la vivienda o la cohesión social.

Ahora mismo, según el INE, alrededor del 20% de la población ha nacido fuera de España. Es una cifra relevante, pero todavía muy lejos de ese escenario en el que uno de cada dos residentes tenga origen extranjero. Para llegar ahí en apenas dos décadas haría falta un volumen de inmigración masivo y constante, muy por encima de lo que reflejan las previsiones oficiales.  Pero las regularizaciones masivas que están llevando a cabo, Sánchez y los suyos, van en esa dirección, por lo que es fácil deducir, que lo peor puede hacerse realidad, y digo lo peor, porque el futuro de España en poco tiempo puede que lo decidan otros, algo que es precisamente lo que quiere el capo de la mafia socialista mediante regularizaciones amplias, falta de control efectivo y ausencia de planificación a medio plazo.

Aquí es donde el discurso oficial empieza a hacer aguas. Se repite como un mantra que la inmigración es imprescindible para sostener la economía, algo que es una clamorosa falsedad, es cierto que contribuye al aumento de la población activa, pero esa es solo una parte de la foto. La otra parte incluye presión sobre la sanidad, sobre la educación, sobre el acceso a la vivienda y sobre servicios públicos que ya van justos. Negar eso no es ser solidario, es ser irresponsable.

Instituciones como el Banco de España han señalado la importancia de la inmigración, pero siempre dentro de parámetros sostenibles y compatibles con la capacidad de absorción de cada país. El debate, por tanto, no es solo si la inmigración es necesaria, sino en qué volumen, de qué procedencia y en qué condiciones. Por ello, uno de los puntos clave es la capacidad de integración. España ha demostrado en el pasado cierta capacidad para absorber población extranjera, pero el contexto actual es distinto. El ritmo de llegada, la concentración en determinadas zonas y sobre todo la inmigración islámica, hace imposible ese proceso por su incompatibilidad con los valores de Occidente en general y con los españoles en particular. Ese es el debate serio que aquí evitan constantemente todos menos VOX.

Por otra parte. Con las mismas infraestructuras y con los mismos recursos no se puede atender a mucha más gente, a no ser que la calidad de lo que ofreces disminuya considerablemente, pero es que encima, actualmente, lo prioritario es atenderles a ellos, de ahí, esa “prioridad nacional” que lleva VOX como bandera y que es tan razonable que hasta la mayoría de los votantes de sus adversarios comprenden y le dan hasta la razón en ese asunto.

En el fondo, la cuestión no es si la inmigración es buena o mala en abstracto. La cuestión es si el modelo actual es sostenible, si alguien está planificando a largo plazo y si se está diciendo la verdad a la gente. Porque cambiar la composición de un país no es un detalle técnico, es una transformación profunda que afecta a todo, y merece algo más que frases hechas y debates superficiales.

Algo que estamos viendo ahora mismo en la campaña electoral de las elecciones andaluzas, en las que el PSOE y el PP de “Moruno Bonilla” afirman amar profundamente a los inmigrantes ilegales que proceden de culturas incompatibles con la nuestra, mientras que VOX es el único que dice la verdad sobre sus consecuencias y alerta del peligro.

Andalucía, ha estado y sigue estando a la cola de casi todo, antes con los socialistas y ahora con los populares, quienes pretenden darles a ellos gran parte de lo poco que tenemos y ponerlos por delante de nosotros para obtenerlo, todo muy lamentable y que solo VOX puede evitar.

Un comentario en «A este paso, en 25 años decidirán ellos por nosotros»

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