La
ciudadanía empieza a estar perpleja por todo lo que ocurre, tanto
en Cataluña como en el resto de España. En la última sesión del
Parlamento catalán, tanto Artur Mas como Oriol Junqueras, los dos
líderes separatistas que gobiernan Cataluña, han demostrado con
creces que se encuentran en un proceso esquizofrenico irreversible.
Todos,
los parlamentarios y demás asistentes a la sesión, los que vimos la
sesión parlamentaria en directo por la red, y supongo, que los que
tienen noticias de ella a través de los medios, hemos “alucinado
en colores” al escuchar las palabras de estos dos personajes.
Mientras
Artur Mas proclamaba su afecto a España, Oriol Junqueras declaró su
amor por la lengua y la cultura españolas. Todo sería muy bonito si
no fuera por el hecho, de que estos dos individuos son los
responsables, de prohibir el español en la enseñanza, incluso en
los pasillos de los centros y en el recreo, de multar a los
comerciantes que rotulan sus negocios en español, de hacer la vida
imposible a los padres que reclaman que se cumpla la Constitución y
sus hijos puedan escolarizarse en español, y de haber proscrito la
lengua materna, el español, al 60% de de los catalanes en todos los
ámbitos de la vida pública.
¿Como
se podría definir desde el punto de vista psiquiátrico a estas dos
personas? Esquizofrenicos paranoides quizás. Lo cierto es que, o se
están cachondeando de todos nosotros o están como dos cencerros.
El
Parlamento de Cataluña aprobó llevar al Congreso de los Diputados
la petición de ejercer el derecho de autodeterminación mediante una
consulta a celebrar en 2014, de esa forma se adentran en ese callejón
sin salida que ya recorrió Ibarreche, ya que la inmensa mayoría del
Congreso rechazará sus pretensiones. Y después del previsto
varapalo ¿que piensan hacer? Declarar la independencia
unilateralmente, pues que se atengan a las consecuencias de su
posible gran irresponsabilidad.
De
entrada, las máximas autoridades europeas le han dado con la puerta
en las narices a Artur Mas, tanto Barroso como Van Rompuy, se han
negado a recibirle alegando problemas de agenda, unos problemas nunca
esgrimidos a la hora de recibir a los otros presidentes autonómico,
personas que están en su sano juicio.
De
lo que si va a servir el sainete, que seguramente protagonizará Mas
en el Congreso, va a ser para que se escenifique la posible ruptura
entre el PSC y el PSOE, ya que si el PSC mantiene su defensa del
derecho a decidir, romperá la disciplina de voto. Lo mismo es la
gota que colma el vaso y el PSOE decide romper con quienes, a nivel
nacional, le están produciendo una enorme sangría de votos, aunque
supongo que no caerá esa breva.
Los
que vimos la sesión del Parlamento de Cataluña y veremos la del
Congreso de los Diputados, seguramente echaremos en falta en la sede
de la soberanía nacional, palabras como las que pronunció Albert
Rivera en Barcelona, palabras dignas de un estadista defensoras de la
legalidad constitucional, de la unión, de la convivencia y de la
libertad. Ojalá me equivoque y alguien mantenga ese discurso.