Debemos tener muy claro que
los impuestos los pagan los ciudadanos y no los territorios, y que todos los
españoles tienen derecho a recibir los mismos servicios públicos independientemente
de la región donde residan.
Partiendo de la anterior
premisa, es evidente, que la publicación de las Balanzas Fiscales aporta muy
poco, solo puede servir para demostrar las falsedades en las que se basa el
independentismo catalán, aunque creo que eso era público y notorio para
cualquier español con dos dedos de frente.
Con esta publicación, queda
claro que las regiones ricas pagan más de lo que reciben, y las pobres al
contrario, y es que debe ser así, sencillamente porque la solidaridad debe prevalecer siempre entre compatriotas.
Hoy voy a permitirme darle
la razón a mi presidenta, a la andaluza Susana Díaz, cuando ha manifestado que
la publicación de las balanzas crea
enfrentamientos y eso no es lo que España necesita en la actualidad, así como,
que se pueden hacer tantas balanzas como especialistas y métodos se elijan,
criticando además que no se haya tenido en cuenta el porcentaje por población y
por PIB. Es evidente, que en la actualidad lo que el país necesita es diálogo y
entendimiento, tanto entre los distintos partidos como entre las distintas CCAA,
y esta publicación no favorece precisamente eso.
A mí personalmente, lo que
considero más sangrante de la publicación es el mantenimiento absolutamente anacrónico
y consagrado en nuestra Constitución de los privilegios históricos del País
Vasco y Navarra, algo inconcebible en los tiempos en que vivimos y que los viejos partidos no se han atrevido a abordar
por el presumible daño electoral que sufrirían en esas dos CCAA tras tomar las
medidas necesarias para evitar semejante injusticia.
