La imposición de la baliza V16 entrará en vigor el 1 de enero, ese dispositivo luminoso que sustituirá a los triángulos de emergencia de nuestro vehículo. Debemos hacer memoria y conocer los antecedentes de esta medida. En junio, durante una sesión de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, Alcaraz (VOX) defendió una proposición no de ley dirigida a mejorar la protección de los trabajadores encargados del mantenimiento de carreteras, subrayando la necesidad de aplicar esa medida tecnológica y otras, como herramientas esenciales para reducir el riesgo de atropellos y mejorar la seguridad de estos trabajadores. Una PNL que por cierto fue aprobada.
De una propuesta razonable de VOX hemos pasado a la obligatoriedad del dispositivo para todos los conductores, una decisión que responde más a criterios puramente recaudatorios que a criterios de protección vial.
La baliza V16 remitirá a la DGT la ubicación del vehículo accidentado mediante conexión GPS y SIM M2. Una medida que implica la transmisión automática y masiva de datos personales de geolocalización a la Administración, sin consentimiento, sin cobertura legal suficiente y sin evaluación de impacto en protección de datos. No se ha informado a los españoles quien será el responsable del tratamiento, ni de los plazos de conservación, ni de las finalidades concretas. Ningún otro país de la UE ha establecido una obligación semejante de transmisión automática de datos de ubicación a la autoridad pública, por lo que queda desprotegida nuestra privacidad y nuestros datos personales.
Empiezan a surgir muchas preguntas. Cuando haya una emergencia y activemos la baliza, la DGT conocerá nuestra ubicación, hasta ahí correcto. Pero cuando esté sin activar y con las pilas puestas ¿seguro que no la enviará también? Por ello ¿debemos tenerla en el vehículo siempre con las pilas quitadas?
Vivimos tiempos en los que quienes nos gobiernan tienen un ansia insana de controlarnos, o lo que es lo mismo, de arrebatarnos nuestras más esenciales libertades. Los que nos preocupamos de estas cosas, no es que estemos en “modo conspiranoico”, es simplemente, que vemos comportamientos y medidas bastante sospechosas. Lo mismo que la anunciada implantación del euro digital significaría una media absolutamente liberticida, esta de la baliza V16 podría ir por ese camino. Con la primera sabrían en qué te gastas tu dinero y tus gustos, hasta los más personales y con la segunda, por donde te mueves y qué lugares frecuentas. Es como si quisieran para nosotros un futuro absolutamente distópico.
Creo que además es una discriminación clara frente al resto de Europeos. VOX debería plantear una denuncia por ello en Bruselas. Los triángulos no se pueden quitar.
Esta medida apesta a mafia , para sacarnos los cuartos. Y más si al frente se encuentra un catalán de la cuota.
Una jaula digital