El FC Barcelona va a tener,
por primera vez en su larga historia, a un presidente imputado. Y eso va a
ocurrir, porque Josep Maria Bartomeu se niega a dimitir tras ser imputado por
no haber retenido los impuestos relativos a los pagos efectuados a la familia
Neymar en 2014, casi tres millones de euros.
Contrasta la postura del
actual presidente blaugrana, con la tomada en su día por su antecesor, Sandro
Rosell, quien dimitió inmediatamente después de conocerse que el juez Pablo Ruz
admitía a trámite la querella que inauguraba el caso Neymar.
Bartomeu, en vez de
preocuparse de demostrar su inocencia, ha optado por “envolverse en la “estelada”
y acusar a los poderes del Estado como responsables de su imputación por el
apoyo del FCB al proceso independentista, una estrategia que siempre me ha
parecido patética.
Un club tan grande como el
FC Barcelona, club al que pertenecí varios años en su equipo de atletismo, no
se merece los dirigentes que tiene. Es evidente que ver a su presidente
haciendo el paseíllo entrando a declarar en la Audiencia Nacional por un delito
fiscal, le hace un gran daño a la entidad. Parece que prima más permanecer como
sea en una de las más preciadas sillas de Cataluña, por mucho daño que se le
haga al club, que dimitir y afrontar tus responsabilidades ante la Justicia.
En su día, Rosell y su
junta directiva, quisieron engañar a Messi haciendo ver que el fichaje de
Neymar era más barato que el suyo y que cobraría menos que él, pero claro está,
de paso engañaron a sus socios, a sus aficionados y también a Hacienda.
Bartomeu y su banda,
componen la peor junta directiva de la historia del FC Barcelona. Han
conseguido con su incompetencia que el club tenga prohibido fichar durante un
año, y ahora esto. Por respeto a la entidad y a sus socios, deben dimitir y
convocar elecciones.
