Nadie duda, que España
se encamina hacia un nuevo escenario político, y lo hace, como consecuencia del
hartazgo de una parte importante de la ciudadanía hacia “la alternancia de los
corruptos”.
El Partido Popular
seguiría siendo la fuerza más votada con un 27.3% de los votos, pero perdiendo
un 17.3% de apoyos con respecto a las generales de 2011. El PSOE conseguiría el
22.2% de los votos, 6.6% menos que en 2011 siendo relegado a la tercera posición.
Y Podemos, que continua con su ascenso, lograría el 23.9% de los votos,
convirtiéndose en la segunda fuerza política y en el partido de referencia de
la izquierda.
Y esto, teniendo en
cuenta que este sondeo del CIS no refleja el hundimiento de Izquierda Unida, ya
que tras los acontecimientos que se produjeron anoche en el seno de la
coalición en Madrid, podemos asegurar que ese 5.2% que les da el CIS podrían
pasar casi en su totalidad a engrosar Podemos, con lo cual, el partido que
encabeza Pablo Iglesias estaría en disposición de disputarle la victoria al
propio Partido Popular.
Por otra parte,
existen sobradas sospechas de que el CIS ha tratado de minimizar los malos
resultados del PSOE, echándole una mano a los de Pedro Sánchez en el cocinado
de los datos obtenidos.
Para muchos, este CIS,
despierta la ilusión por el cambio, son los que apoyan a Podemos, los
indignados, los hastiados, los decepcionados con un sistema que les ha robado
el presente y les niega el futuro; en otros despierta una gran preocupación,
pues ven la ascensión de Podemos como una apuesta por el suicidio colectivo.
Soy de los que
piensan, que los viejos partidos, se han ganado a pulso lo que ocurre, que solo
ellos son los responsables de todos los males que nos aquejan, y que, con su
nulo propósito de enmienda le están poniendo en bandeja el triunfo a la
izquierda radical. Nunca han querido acabar con la corrupción, sencillamente,
porque el chiringuito que tienen montado a nuestra costa se alimenta de ella,
jamás han querido una Justicia independiente para así garantizarse la
impunidad, ni nunca han querido una Ley Electoral justa para así evitar que
partidos regeneracionistas les importunen en sus “negocios”.
Lo ideal hubiese sido
que ese tercer partido fuese uno moderado, pero han sido tan torpes que desde
que irrumpió UPyD en el panorama político le hicieron la vida imposible y le
negaron todo, incluso han contribuido, hace relativamente poco tiempo y con los
medios que controlan, en un perverso intento de destruir al partido magenta. No
querían una taza, pues ahora van a tener que tomarse diez. Me sale de dentro
¡Que les vayan dando!
