A quienes nos cuentan
eso de que la recuperación económica se está produciendo, decirles que lo pongo
en duda, ya que hay datos que lo desmienten.
Solo hay que acudir a
las estadísticas judiciales para darse cuenta del drama que siguen viviendo
innumerables familias y empresas, esas que en los doce últimos meses han
perdido sus casas y sus negocios.
En los procedimientos
que tramitaron los juzgados de Sevilla estos últimos doce meses, se ve con
claridad que la recesión aun castiga sin piedad al ciudadano de a pie. Durante
el último año, los jueces de Sevilla ordenaron una media de casi nueve
desahucios diarios, lo que equivale a un total anual de más de tres mil entre
viviendas y locales comerciales. Dos tercios de esos desahucios se produjeron
por el impago de la hipoteca, creciendo estos un 12% en relación al año
anterior.
Deberían ser mucho más
cuidadosos nuestros gobernantes a la hora de hablar de recuperación, pues hasta
que los ciudadanos no la noten en su vida cotidiana, hablar de ella es algo
ofensivo. Está muy bien, que las grandes empresas y los bancos, vean el futuro
con más optimismo y les vaya viento en popa, pero nunca se puede olvidar, que
el principal objetivo de cualquier gobierno es el de procurar mayores cotas de
bienestar para los ciudadanos, y eso, evidente aún no se ha conseguido.
En su día optaron por
rescatar a las cajas de ahorros hundidas por ellos mismos, y no por ejemplo, en
comprar al costo el enorme parque inmobiliario que por los impagos de los
promotores se habían visto obligados a poseer, una decisión que podría haber
sacado al mercado un enorme número de viviendas sociales, pero no lo hicieron,
prefieren que las entidades quebradas vendan sus viviendas a fondos de
inversión a precios muy bajos, muchas de ellas también procedentes de
desahucios, y así, en la transacción llevarse todos tajada.
La crueldad del
desahucio se ha convertido en un gran negocio para muchos, no se deberían
llevar a efecto con tanta ligereza, se debería estudiar cada uno de forma
individualizada y si cuando se formalizó la hipoteca los compradores podían
hacer frente a la hipoteca suscrita, encontrar fórmulas para que no se
produzcan.
