Vivimos
en un país donde, en las CCAA donde gobiernan partidos separatistas se ignoran resoluciones judiciales y el Estado de derecho cada vez
está menos vigente. El último caso es el de la “txupinera” de
Bilbao.
Pese
a que la justicia le impedía ejercer de “txupinera” a Jone
Artola, destacada dirigente proetarra, le faltó tiempo para desafiar
a la Justicia y enfundarse la indumentaria correspondiente. Lleva
días ejerciendo ese papel en todos los actos oficiales, campando a
sus anchas y haciendo declaraciones que dejan bien claro que no
respeta las leyes.
En
este caso, la lentitud y la falta de reflejos de la Justicia ha
quedado patente. Para que este desafío haya sido posible, ha sido
indispensable la colaboración del ayuntamiento bilbaíno gobernado
por el PNV, lo normal sería que los tribunales le pidieran
responsabilidades al alcalde de la ciudad.
La
imagen de Artola abrazándose con una conocida ex presa de ETA,
condenada por intento de asesinato, es un insulto que profieren a las
víctimas y a toda la sociedad quienes anteponen sus idearios o
doctrinas a la propia humanidad. Pero lo triste, es que en la
sociedad vasca y en sus instituciones, predomina un sentimiento de
indiferencia y desprecio hacia los que fueron asesinados por ETA, sin
existir la mas mínima empatia hacia las familias de las víctimas.
Esto
que digo se ha escenificado cuando el público, las comparsas y los
cargos públicos han vitoreado a la “txupinera” en un
espectáculo lamentable y esperpéntico, que denigra a sus
protagonistas por esa demostración de simpatía hacia quienes
defienden a los asesinos.
A
estas alturas, resulta muy preocupante la tolerancia del PNV con
quienes acaban con vidas inocentes y destruyen la libertad de los
ciudadanos; con quienes simpatizan con los terroristas y hacen
apología de él, con quienes siguen envenenando día a día a la
sociedad vasca.
La
actitud del PNV, es tan ajena a la ética mas elemental, que conducen
a la perversión de confundir el bien y el mal, a eso de “el fin
justifica los medios”. La falta de principios morales que atesoran
los miembros del PNV es alarmante. No podemos permitir que el
nacionalismo vasco pretenda pasar página al horror de ETA,
equiparando a las víctimas con los verdugos, permitiendo el
enaltecimiento público y la legitimación del legado de la banda
terrorista ETA.
Nunca
debemos olvidar, que los que fueron asesinados por ETA, los que
fueron víctimas y sufrieron su crueldad, lo hicieron por todos
nosotros, por nuestras libertades, y por eso les tenemos que
demostrar nuestra gratitud impidiendo que sucesos como los de Bilbao
nunca mas se repitan.