Resulta lamentable comprobar, como entre nuestros jueces cunde el pánico a la hora de dictar una sentencia condenatoria contra cualquier mujer que haya denunciado en falso a su pareja.
La Audiencia Provincial de Sevilla ha absuelto a una mujer que llevó a su marido doce veces ante los juzgados, y salvo una que solo quedó en un juicio de faltas, todas las demás veces fueron desestimadas sus denuncias, al tener claros visos de ser falsas, de haberse inventado los hechos.
La acusación estaba ejercida por su exmarido, y la acusación particular solicitaba por un delito continuado de denuncia falsa, un delito continuado de estafa procesal, y un delito de falso testimonio, trece años y medio de prisión, importantes multas, y una indemnización de 80.000 euros por daños morales. Por su parte, la Fiscalía, esa que está a la orden del Gobierno social-comunista que padecemos, pedía la vergüenza de solo doce meses.
Vivimos las consecuencias de un Gobierno minado de feministas radicales y de una mayoría de medios en manos de la izquierda que le siguen el juego a ese feminismo ultra. Consecuencia, los jueces se cuidan muy mucho de intentar hacer justicia en este asunto y optan por no señalarse para no ser puestos en la diana.
Si queremos que todos los maltratadores paguen por lo que hacen, hay que hacer caer todo el peso de la Justicia sobre aquellas mujeres que ponen denuncias falsas para destrozarles la vida a sus parejas. Ningún medio publica que la mayoría de los suicidados son hombres.