Los efectos devastadores provocados por la inmigración masiva y descontrolada en Cataluña, están produciendo importantes movimientos políticos. El que decidió en su día abrir las puertas a inmigrantes de procedencia islámica y entorpecer la llegada de inmigrantes procedentes de hispanoamérica, solo teniendo en cuenta únicamente el idioma, es el culpable del negro futuro que vislumbra la sociedad catalana y no es otro, que quien ahora mismo está siendo juzgado junto a toda su familia, la que posiblemente sea la familia más ladrona de España, evidentemente, me estoy refiriendo a Jordi Puyol.
Ahora, ante la fulgurante llegada de Alianza Catalana, formación política liderada por Silvia Orriols, que aboga por la expulsión de los inmigrantes ilegales, Salvador Illa, ha anunciado que, a partir de enero, los Mozos, seguirán los pasos de la Ertzaintza y desvelarán el origen de los detenidos, aunque por el momento no han detallado si se comunicará la nacionalidad o se limitarán a distinguir entre «nacional» y «extranjero». En el último sondeo publicado, Alianza Catalana ya supera a Junts en expectativas de voto.
Lo triste y grave de todo esto, es que queda al descubierto lo que han perpetrado todos los partidos que han gobernado Cataluña, separatistas y el PSC-PSOE, que no es otra cosa que el ocultamiento sistemático de la inseguridad provocada por la inmigración para no dañar el relato victimista del separatismo y del PSC. Es una confesión tardía de quienes han ocultado el polvorín en el que se ha ido convirtiendo Cataluña, una situación que difícilmente tendrá marcha atrás, a no ser que VOX, partido al que dan como favorito de los jóvenes catalanes, convenza también a sus padres.
En Cataluña los inmigrantes representan más del 52% de la población penitenciaria. El 91% de los detenidos por hurto son extranjeros. También cometen el 83,5% de los robos con violencia, el 73% de las agresiones sexuales y el 87,5% de las okupaciones. En el conjunto de España las violaciones han aumentado un 275% desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno.
Durante años, el gobierno catalán ha vetado los datos detallados sobre el origen de los detenidos, siguiendo la directriz de Interior del PSOE, para ocultar a los ciudadanos que el 81% de los delitos cotidianos en Barcelona son obra de extranjeros multireincidentes.
Esta opacidad ha sido una política de Estado del bipartidismo, tanto del PSOE como del PP, para maquillar la realidad. Hoy queda demostrado que Cataluña, con sus 1.000 agresiones sexuales al año y un repunte del 275% en violaciones desde 2017, ha sido un laboratorio de experimentos progres apoyado por el Partido Popular.
Y mientras todo esto ocurre, se hace público que las expulsiones de inmigrantes ilegales están en el mínimo histórico, tan solo un 17% el pasado año. El hecho de estar en mínimos de expulsiones. evidencia que hay un problema de inseguridad en las calles, pero también hay un problema en el poder de complicidad con la inmigración masiva. Es evidente, que detrás de estos datos está Pedro Sánchez, quien va a saco en este asunto, sabedor de que mientras más inmigrantes consiga nacionalizar más votos tendrá, es decir, pretende cambiar el mapa electoral aún a costa de nacionalizar a delincuentes y criminales, sin filtro de ningún tipo.
Afortunadamente, VOX tiene muy claro que la nacionalidad no será un papel y entrar o permanecer en España de forma ilegal supondrá la expulsión del país. Repatriación para todos los ilegales. Remigración para todos los que hayan venido a vivir del esfuerzo de los demás. Deportación para todos los inmigrantes que cometan delitos o que pretendan imponer el islamismo. Esa es la única solución al problema y cada vez más catalanes, al igual que el resto de españoles lo saben.
Esto se sabía que iba a ocurrir, sin embargo, lo han permitido los poderosos
Hay que aferrarse a un clavo ardiendo