Tenemos la obligación de denunciar que este gobierno es el mayor enemigo de las mujeres, de sus derechos y de su seguridad. Un Gobierno que ataca a las mujeres con sus leyes feministas, esas que sacan a los violadores de las cárceles, y que con sus políticas de puertas abiertas llena nuestras calles de inseguridad.
Desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno las agresiones sexuales con penetración han aumentado un 275% y los delitos contra la libertad sexual han aumentado un 54,8%. La izquierda no está legitimada para hablar de violencia contra las mujeres puesto que aprobó la Ley del sólo sí es sí que dejó en la calle a cientos de agresores y depredadores sexuales y rebajó penas a miles. Un Gobierno que ataca a las mujeres maltratadas dejándolas desprotegidas ante sus maltratadores con pulseras defectuosas que han dejado a más de 4.500 víctimas a su suerte, algo que demuestra que el Gobierno prioriza presupuestariamente campañas simbólicas y charlas de adoctrinamiento sobre la seguridad básica de las mujeres, un Gobierno que ataca a las mujeres llenando nuestras calles de islamismo y de culturas que consideran a las mujeres como un ser inferior y que pretenden encerrarlas en cárceles de tela.
Es lamentable que solo VOX sea el único partido que de verdad defiende a las mujeres, que las defiende de la violencia importada, del aumento de agresiones sexuales, del islamismo que busca oprimirlas, y de las leyes que pretenden borrarlas.
Hace falta más sentido común y menos fanatismo ideológico. Las mujeres han sido las grandes perdedoras de todas las políticas de este Gobierno, de las que sólo se han beneficiado los chiringuitos de género y las activistas subvencionadas. Hay que acabar con todas las leyes y las políticas que nos han traído a esta situación.
Ante esta situación, es de sentido común legislar penas más duras para los agresores, la deportación inmediata de los inmigrantes legales que cometan delitos y de todos aquellos que pretendan imponer el islamismo, puesto que quienes vulneren nuestras leyes o intenten subvertir nuestras costumbres, encerrando a las mujeres en cárceles de tela, no pueden permanecer entre nosotros.
Por el contrario, hoy veremos a Feijóo y a los suyos, festejando este día junto a esa izquierda que con sus leyes feministas ponen a violadores en las calles, que con sus políticas llenan nuestras calles del islamismo que considera a las mujeres seres inferiores, junto a esos que se gastan el dinero de los españoles en prostíbulos.
Confío que viene una España nueva, no hay que desesperarse