El
próximo 8 de abril, el Congreso de los Diputados, discutirá y
rechazará la petición del Parlamento de Cataluña para que se
transfiera a la Generalidad la competencia para poder celebrar un
referéndum independentista.
Todo
lo que va a suceder parece lógico, pero por lo visto, para Rajoy no
lo es, y ya está pensando ofrecerle al independentismo catalán un
nuevo sistema de financiación autonómica, recurriendo de nuevo
nuestro presidente a la vieja y fracasada táctica del
apaciguamiento. Es decir, fomentando la desigualdad en el trato que
reciben del Estado las distintas CCAA, pues es evidente, que si se le
da más a Cataluña, alguien recibirá menos. Aunque eso lo llama el
PP, negociar el encaje de Cataluña en el Estado.
Parece
como si Artur Mas al ver que se ha metido en un callejón sin salida,
decidiera aprovechar la situación para, al menos, decirles a los
catalanes que su locura les ha aportado beneficios. Todo esto me
parece un despropósito, a las CCAA leales nunca se les da un euro de
más, en cambio, las rebeldes sacan tajada, una gran injusticia.
Al
final, lo triste de todo esto es que con todo ese dinero de más que
reciban los dirigentes independentistas de Cataluña lo utilizarán
para ir contra quien se lo da, el Estado, y no para, por ejemplo,
darle a los ciudadanos que viven en Cataluña unos servicios básicos
de mayor calidad.
Rajoy
continua aplicando las recetas fracasadas del pasado, debe pensar que
así esquiva el problema, que al no afrontarlo, el marrón se lo
comerán los que le sucedan, algo que nos demuestra lo gran estadista
que es.
