De lo acontecido en las elecciones catalanas de ayer se deduce que, si Sánchez gobierna España pese a haber perdido las elecciones y gracias al apoyo de Puigdemont, ahora este, le va a exigir su apoyo para ser presidente catalán pese a haber perdido. De hecho, el PP le ganó al PSOE por más diferencia de escaños que la obtenida por el PSC con respecto a Junts en Cataluña.
Hay que tener en cuenta que ERC, tras su descalabro, pues ha perdido trece escaños, de 33 a 20, ya ha anunciado que estará en la oposición, por lo que tampoco podrá haber gobierno de coalición conformado por los partidos de izquierdas. Hasta Sumar, ha perdido también dos escaños.
De nuevo y gracias al infame, el prófugo de la Justicia tiene la sartén por el mango tras unos resultados que aseguran más inestabilidad en Cataluña y en el resto de España.
Lo curioso es, que el PSC podría gobernar con el apoyo del PP y de Vox, pero es evidente que esa opción es imposible. Recuerdo que el PP abrió la puerta a apoyar a Salvador Illa si rompía con los separatistas, y Vox como es natural, rechaza cualquier acuerdo con los socialistas, esos que le insultan a diario y se alían con comunistas, separatistas y proetarras.
Por lo tanto, si Sánchez quiere seguir okupando La Moncloa, tendrá que entregarle a Puigdemont la cabeza de Illa en bandeja de plata y darle el gobierno catalán al golpista.
Parecía imposible por lo mal que estamos, pero en esta España gobernada por sus enemigos todo siempre es susceptible de empeorar.
También me veo en la necesidad de comentar el chasco de ese PP que ha pasado de 3 a 15 escaños, pero que ha sido incapaz de arrebatarle un solo voto a Vox, partido que ha mantenido sus once escaños y ha subido 29.000 votos. Si el objetivo principal de Feijóo en estas elecciones era el de engullir a Vox, como que no.
Solamente hay sitio para la esperanza
VIVA ESPAÑA