Que la pandemia que está
azotando a gran parte de la humanidad se propagó desde China, es un hecho
incontestable. La gran pregunta es, si fue una acción de guerra contra
occidente o algo accidental, parece que esta duda se está empezando a despejar.
Los Servicios de Inteligencia
de EEUU y del resto de países occidentales, parecen ya tener claro de qué
laboratorio militar chino salió el virus, y lo más importante, que el gobierno
chino desmanteló dicho laboratorio y permitió que 10.000 chinos volaran a
diario a EEUU además de abastecerse de ingentes cantidades del material
sanitario necesario, antes de informar a la Organización Mundial de la Salud
(OMS) de la pandemia que se había desatado en su país.
Es posible que nunca se sepa
la verdad completa, pero lo que sí que es cierto, es que China es la
responsable de la ingente pérdida de vidas humanas, y sobre todo, del gran daño
económico que ha causado su forma de proceder a los países occidentales,
naciones que verán como su nivel de vida se retrotrae a décadas pasadas.
No se puede permitir que,
ahora China se haga con el accionariado de grandes empresas occidentales
castigadas por la crisis y que, además, sea la principal proveedora de
productos sanitarios contra la pandemia que, ella o en ella se inició. Por
ello, la administración Trump, ya está pensando en no pagar la deuda que
mantiene EEUU con China y que asciende a 1,7 billones de dólares, para que de
esa manera sea China la que de alguna manera pague las consecuencias de, o su
acción criminal o su falta de celo en la conservación de virus altamente
peligrosos, lo mismo, todo Occidente debería por la vía de los hechos
consumados hacer pagar al gobierno comunista chino la factura.
Occidente no puede tener sus
fábricas de productos estratégicos en territorio de un país hostil que pertenece
geoestratégicamente a otro bloque, al bloque “enemigo”.
