Tras
lo sucedido en Chipre, se puede afirmar, que el dinero de los
europeos no está seguro en los bancos, que la presunta seguridad
jurídica que nos amparaba ya no existe.
El
acuerdo al que han llegado, el FMI y el Eurogrupo, no tiene
precedentes, y establece la injusta, increíble e insólita exigencia
de que los chipriotas pierdan parte de los ahorros que tengan
depositados en sus bancos. El Estado de Chipre se quedará con el
6,75% de los depósitos menores de 100.000 euros, y el 9,9% a partir
de esa cifra. Es decir, con el dinero de los ciudadanos sanearán las
entidades financieras.
Esta
imposición del gobierno de Angela Merkel era la condición para que
Chipre recibiera la ayuda de 10.000 millones de la Unión Europea.
En
la UE impera la ley del mas fuerte, a Chipre se le discrimina, en
2010 Irlanda recibió 90.000 millones y su gobierno lo inyectó en
los bancos haciéndose con su propiedad, por supuesto, en ningún
momento se les pasó por la cabeza penalizar a los ciudadanos
irlandeses depositantes.
Estamos
ante una gran injusticia, aquí no se castiga, ni al Gobierno de
Chipre, ni a los propietarios de los bancos, los accionistas, ni a
los gestores que han hundido las entidades, aquí se castiga a los de
siempre, a los ciudadanos, a los ahorradores.
Tomar
medidas confiscatorias contra los ahorros de las personas, aparte de
violar el principio de seguridad jurídica, ya está provocando que
los ciudadanos pierdan su confianza en las instituciones financieras
y recelen a la hora de confiarles la custodia de su dinero. Esa
confianza se pierde en un momento pero tardá muchísimo en
recuperarse.
Además,
se produce un gran agravio comparativo, pues resulta que los
chipriotas que tengan cuentas en cualquier otro país de la UE, se
libraran de ser confiscados, es decir, los que se suponen tienen mas
capital se libran como siempre y todo recae en los mas débiles, esos
pequeños ahorradores tan respetables.
No
debemos olvidar, que en 2008, la Unión Europea se comprometió a que
todos los depósitos bancarios estaban garantizados. Con lo decidido
para Chipre, incumple ese compromiso.
De
facto, en Chipre ya se ha instaurado un “corralito”, pues ayer
hubo avalancha de clientes para sacar su dinero y los bancos no
pudieron atenderles, el miércoles se supone que las entidades
bancarias abrirán estableciendo limitaciones. Me pongo en la piel de
un chipriota y eso de que no te permitan disponer de tu propio dinero
debe de ser frustrante.
El
trato que se le ha dado a Chipre es totalmente humillante, y
demuestra que todos los europeos no somos iguales, estoy de acuerdo
en que Chipre solo tiene 800.000 habitantes, pero este no es el
camino para avanzar en la construcción de Europa.
Esta
es una muestra mas de que estamos solo en la “Europa de los
Mercaderes”, en esta Europa solo manda el dinero, la unión
política de Europa se percibe cada vez mas lejos, esa unión en
donde todos los europeos seamos iguales y seamos tratados de igual
manera.
Que
nadie dude que lo que ha ocurrido en Chipre podría pasar aquí, en
una situación límite, claro está. Aunque conociendo la calaña, de
nuestros políticos y nuestros banqueros, seguro que muchos piensan
que no es descartable.