Quién nos iba a decir a
nosotros que, casi un siglo más tarde, volveríamos a la postguerra, pura y dura…
y no será por qué la vida no nos ha avisado, pues llevamos años padeciendo un
obsesivo intento de la izquierda de rememorar al pasado y de paso,
interpretarlo según su conveniencia política. Hitos de esta etapa son ¿cómo no?
la exhumación del anterior Jefe del Estado, tras 42 años de su fallecimiento,
el regreso del Frente Popular y ahora, en un difícil ¿quién da más?, la
reaparición del estraperlo, una palabra, una actividad que de seguro es hasta
desconocida para muchos de los españoles actuales.
Para quienes no conozcan este
término, es la españolísima denominación del “mercado negro”. Hemos visto con
sonrojo, como el Gobierno ha invertido una millonada en la compra de unos test
de detección del virus de nula eficacia, a través de comisionistas
“familiares”, sin la lógica respuesta política y jurídica. Pero es que la cosa
va a más, y en estos tiempos revueltos en que nos ha tocado vivir, reaparece lo
bueno y lo malo del ser humano y asistimos atónitos, a contemplar cómo, previo
pago de su desorbitado importe, hay quien nos lleva a casa cuantas mascarillas del
tipo que queramos y podamos pagar. Por su parte, Arbidol, Hidroxicloroquina y
Faviparir son los tres antivirales que más se promocionan fraudulentamente a
precios estratosféricos, así como, las
mascarillas KN95, FFP2, FFP3 y N95 o los guantes de nitrilo, cuyo valor sea
multiplicado por 1000, más aun, existen laboratorios oficiales, que por un
módico precio (entre 160 y 170€) nos llevan a casa un kit para toma de
muestras, comunicándonos, a las pocas horas los resultados, tengamos o no
síntomas…..en definitiva, si el Gobierno es incapaz de abastecer las
necesidades de la sociedad, el mercado negro lo suple, eso sí, solo los que
tienen posibles lo consiguen, el estraperlo ha regresado.
No quisiera finalizar, sin
acordarme de los llamados barrios pobres, llámense El Pozo del Tío Raimundo, La
Palmilla, Las Tres Mil Viviendas o Torreblanca, donde el hambre, si, si, el
hambre (con mayúsculas) está a punto de llegar. O el Gobierno reacciona, o el
pillaje y el saqueo, actividades delictivas ya olvidadas en la noche de los
tiempos, podrían regresar muy pronto a nuestra sociedad.

Eso es el EVANGELIO y si estamos tan CIEGOS que no queremos ver, más pronto que tarde pagaremos las consecuencias