Soy uno de esos españoles que
jamás se ha sumado a ese aplauso masivo que cada tarde se le da a nuestros
sanitarios, y que conste, que todos ellos se han ganado un lugar en mi corazón
por su entrega y sacrificio, y que conste también, que estoy convencido de que
todos esos compatriotas que lo hacen cada día, lo hacen de buena fe.
Os voy a decir por qué me
niego a sumarme a ese aplauso, simplemente, porque cuando se envía a un soldado
al frente de batalla, que es precisamente donde están nuestros sanitarios, se
le envía con su pistola y su fusil, y si no se hace así, solo se le envía al matadero, y eso precisamente es
lo que este Gobierno está haciendo con nuestros entregados sanitarios, ponerlos
en primera línea sin la protección necesaria, resultado, 14 fallecidos y 24.000
contagiados, la cifra, el porcentaje más elevado del mundo, con diferencia.
Conociendo el perfil
psiquiátrico de Pedro Sánchez, me imagino como se regodeará en el lodazal de su
amoralidad viendo como una parte importante de la ciudadanía complementa y
blanquea la tragedia que estamos viviendo, porque los que aplaudís no sois los
protagonistas, los protagonistas son a los que los medios ocultan, esos
probablemente 30.000 fallecidos con esas familias que ni siquiera se han podido
despedir de ellos.
Hasta Sánchez da la nota en
el Congreso no llevando corbata negra en demostración de luto como hacen otros,
ni siquiera se ha dignado a decretar el luto oficial permanente.
Prueba de lo que digo, es la denuncia
que ha presentado SATSE, el sindicato mayoritario de enfermería, contra Sánchez
y su Gobierno, ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) en unos términos
durísimos. Buscad el texto y leerlo.
