La Sala de lo Penal del
Tribunal Supremo, tras examinar los indicios acumulados por el Juzgado de
Instrucción nº18 de Valencia, contra la senadora Rita Barberá cuando fue
alcaldesa de Valencia, por el delito de blanqueo de capitales, un delito que
conlleva prisión, ha acordado abrir una causa penal a la dirigente popular.
Para vergüenza de la
Justicia de este país, se hará cargo de la investigación, el magistrado Cándido
Conde Pumpido, el que fuera Fiscal General del Estado con el PSOE. Él será
precisamente quien le atribuya formalmente la condición de “investigada”, antes
imputada, cuando la llame a declarar.
La intervención de Conde
Pumpido en este caso, lo único que hace es viciarlo, pues este individuo es
conocido por su sectarismo ideológico. Un socialista “de carnet”, aunque no lo
tenga, no puede intervenir en un caso
donde el presunto delincuente es un conocido miembro del Partido Popular, pues
uno no puede ser objetivo si considera que el otro es su “enemigo”. Estos son
los inconvenientes que se producen al no tener una Justicia independiente.
Tengo pocas dudas de la
culpabilidad de esta señora, pero no pequemos de inocentes, todos sabemos que
los partidos políticos siempre se han financiado ilegalmente, la hipocresía del
resto de partidos abochorna.
Para mí es evidente, que si
todos conocen el problema en la financiación de los partidos y no ponen remedio
realizando las reformas legales oportunas, es simplemente porque así pueden
robar más, y algunos recaudadores, enriquecerse personalmente.
Siempre ha funcionado de
esa manera, yo le consigo fondos al partido, sobre todo, cobrando comisiones de
las empresas de obra pública beneficiadas, y me quedo con parte de esa comisión
ilegal. Eso es de libro, y si no, que se lo pregunten a Bárcenas.
