Un buen día, muchos
españoles nos llevamos las manos a la cabeza al ser conscientes que había ya
muchos trabajadores que padecían pobreza, cuando siempre habíamos pensado que
el tener un trabajo te sacaba de ella. La disminución de salarios, la
precariedad, la temporalidad y otros factores, habían conseguido que eso
sucediera.
Pero hoy, muchos de
nosotros nos hemos llevado una sorpresa ante una noticia aparecida en los
medios españoles. En el mercado laboral de la rica Alemania, ocurre algo
parecido, y ocurre en un país con una renta per cápita de 31.100 euros, una
tasa de paro del 6%, y un salario mínimo que para nosotros lo quisiéramos de
1.473 euros.
Resulta que en este
supuesto “paraíso” más de un millón de trabajadores tienen que ser
subvencionados para llegar a fin de mes. Miles de millones de los
contribuyentes se están utilizando en ayudas sociales en vez de invertir en
puestos de trabajo que les asegure una existencia decente a las personas.
El mercado laboral alemán
está siendo víctima de los “minijobs”, con sus contratos a tiempo parcial y un
salario tope de 450 euros.
Cada vez más, estoy
llegando a la conclusión de que cuando llegó la crisis, desconozco si de forma
premeditada o no, los que dirigen el mundo desde la sombra, es decir, el poder
económico mundial, tomo la decisión de que había que cambiar el mercado laboral
para así ellos poder obtener mayores beneficios. Por lo visto, no les gustaba o
consideraban injusto, el nivel de vida que habían alcanzado las clases medias y
trabajadoras. Yo que siempre he despreciado a los llamados “conspiranoicos”
empiezo a pensar que algo de razón llevan.
Lo cierto es, que los
trabajadores europeos, trabajan igual o más que antes, y por supuesto, perciben
un salario menor, además de haber perdido derechos laborales.
Estoy convencido, que
quienes conducen a nuestras sociedades por los senderos de la avaricia y de la
injusticia, a medio y largo plazo, pueden ver como su estrategia se vuelve
contra ellos.
Todo lo que no sea
conseguir el equilibrio, es injusto. El empresario debe ganar dinero, pues para
eso es el que lo arriesga en una siempre incierta aventura empresarial, pero el
trabajador tiene el derecho de percibir un salario digno y suficiente. Esto
ahora no le ocurre ya a demasiados trabajadores.
