El pueblo cubano se alza contra el yugo comunista, y lo hace para protestar contra la miseria y la represión de un régimen implacable dirigido por Miguel Díaz Canel, ese tirano entronado por los Castro.
Han sido miles los manifestantes que se han tirado a las calles cubanas ante el absoluto desprecio de las autoridades comunistas a sus demandas, eso sí, el gobierno comunista, de inmediato, ha movilizado a sus brigadas de matones para que agredan a quienes solo piden libertad.
Cuba sobrevive al declive de las tiranías con la receta de aumentar cada vez más la represión, pero el comunismo cubano no se conforma con ahogar a su propio pueblo, es además un factor de desestabilización de toda la región, un factor de intoxicación de toda América ayudando a todos los movimientos antidemocráticos y populistas en su intento de erradicar cualquier atisbo democrático.
Desde la caída del Muro de Berlín, el comunismo no debería tener cabida en este planeta, hablamos de una ideología que con su represión ha acabado con la vida de 130.000.000 millones de seres humanos, pero izquierdas como la española se niegan a condenarlo contraviniendo las recomendaciones de la Unión Europea, que recordemos, equipara al Comunismo con el Nazismo. Para más inri, los comunistas forman parte de nuestro Gobierno. La clave es, que en España, el PSOE nada tiene que ver con esa socialdemocracia de los países de nuestro entorno, es ese socialismo radical primo hermano del comunismo que sufrió Europa hace tres cuartos de siglo.