Se ha suicidado, David Lafoz, un símbolo de la resistencia del campo español, alguien que encarnó como pocos la lucha por la dignidad del sector primario, alguien que, con apenas 15 años, tomó una decisión que lo marcó para siempre, quedarse en su pueblo y defender la tierra que otros estaban dejando atrás. Sin hacer ruido, fue creciendo en compromiso, hasta convertirse en referente de una generación que no se resigna a ver morir el campo.
Se hizo famoso en la revuelta agraria de febrero de 2024, cuando, al frente de su tractor, llegó hasta las puertas de las Cortes de Aragón, en plena oleada de protestas del sector, gritando “¡Salvemos al campo!”. Esa frase se transformó en bandera de miles de agricultores. Su imagen cruzando la ciudad con el tractor se volvió viral y marcó un antes y un después en la movilización.
El joven agricultor aragonés David Lafoz ha fallecido tras anunciar a través de una publicación en RRSS que “lo sentía mucho, pero no aguantaba más”, haciendo referencia a la presión fiscal, las sanciones económicas y las políticas restrictivas impuestas desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez y desde la Comisión Europea. La noticia ha sacudido al mundo rural aragonés, que pierde a uno de sus rostros más representativos y queridos.
En un contexto donde el campo sufre abandono institucional, burocracia asfixiante, impuestos crecientes y trabas medioambientales impuestas desde despachos lejanos y establecidas en la Agenda 2030, la muerte de David Lafoz sacude conciencias. Su caso ha sacudido al sector agrario y ha reabierto el debate sobre el impacto psicológico y económico que soportan quienes siguen aferrados a una vida en el campo cada vez más difícil de sostener.
El jueves por la tarde se reunieron más de 2.000 personas para dar una multitudinaria y sentida despedida al joven agricultor David Lafoz en Belchite, su localidad natal. Amigos, vecinos, compañeros de lucha en el campo y familiares abarrotaron la iglesia de San Martín de Tours y sus alrededores, en un acto cargado de dolor, indignación y memoria.
Lafoz llevaba tiempo denunciando públicamente cómo la burocracia, los bajos precios, la competencia desleal de productos extranjeros y las normativas ecológicas desmedidas lo habían arrinconado hasta lo insoportable. Quienes lo conocían lo describen como un trabajador incansable, de fuerte carácter, que aún conservaba la esperanza de que las protestas hicieran despertar a una sociedad indiferente al drama rural.
El joven David decidió quitarse la vida días atrás, según su entorno, agobiado por la presión asfixiante que sufren los pequeños agricultores en España. No pudo más. “Trabajar 18 horas al día para no vivir”, escribía en sus últimos mensajes, reflejando la desesperación que lo acompañó durante meses.
David Lafoz se ha convertido, trágicamente, en el rostro de una generación de agricultores agotada por la falta de apoyo y por un sistema que parece empujarlos hacia la ruina. Belchite no sólo despidió a uno de los suyos, sino que lanzó un último clamor silencioso por la dignidad del campo español. No solo se ha muerto David, se está muriendo el campo con él.
Cabe destacar que David fue el candidato de VOX en Belchite (Zaragoza), algo lógico por otra parte, al ser los de Abascal el único partido que combate a diario esas políticas de la UE destinadas a acabar con el sector primario y que apoyan, tanto el PP como el PSOE.
David fue inspeccionado por Hacienda, por Trabajo, el Gobierno le quitó la ayuda de la PAC, sufrió un verdadero acoso gubernamental por haberse significado en las protestas y si a eso sumas que era de VOX, pue imaginaros. Estamos gobernados por malas personas.
Por supuesto que estamos de acuerdo con él
Su muerte tiene que tener sentido