El debate de anoche en A3 fue una tomadura de pelo en toda regla, pues ese medio solo invitó a Pedro Sánchez y a Alberto Núñez Feijóo, quienes solo representan al 48,81% de los votos emitidos en las últimas elecciones generales. Cuando se hace un debate en estas condiciones, vetando claramente a los representantes de la otra mitad de los españoles, el que toma partido es el medio que lo organiza, haciéndonos creer que no tenemos más opciones que esas dos. Recordemos que, en las elecciones de 2019, el PP obtuvo el 20,81% de los votos y por ejemplo Vox, el 15,08%.
Por eso, el de anoche fue un debate trucado, una farsa para que el PSOE y el PP sigan turnándose en el poder, curiosamente dos partidos que defienden la Agenda 2030 y el globalismo. El desarrollo del debate no hizo más que confirmar esa farsa, porque más allá de ver a un Sánchez histérico que no dejaba a Feijóo enlazar dos frases seguidas sin interrumpirle y a un Feijóo más calmado, lo relevante de verdad fue el pacto que el candidato del PP propuso a su supuesto rival, ofreciéndole la abstención del PP si gana las elecciones por mayoría simple, y a cambio le pidió que se abstuviese en caso de que el PP gane las elecciones sin mayoría absoluta. Feijóo prefiere llegar a un acuerdo con la izquierda, antes de pactar con Vox, prefiere dejar a España en manos de este miserable y sus detestables cómplices, antes de conformar una mayoría absoluta junto a Vox y construir todo lo que ha destruido este autócrata y la jauría antiespañola que le apoya.
De inmediato, Abascal, se pronunció en RRSS «Creo que los españoles ya hemos visto suficiente en este debate. Es preocupante. Hace 5 años que La Moncloa está ocupada por un personaje narcisista, agresivo y perturbado… Y a ese personaje peligroso el señor Feijóo acaba de ofrecerle una abstención para que pueda seguir gobernando. El señor Feijóo ofrece un pacto a Sánchez para evitar un pacto con VOX».
Por ello, mi opinión es que Feijóo no ganó, perdió el infame de Sánchez, que no es lo mismo. Y al que vetaron, que fue al que se nombró hasta la extenuación, tanto a él como a su partido, desde mi punto de vista, sale muy reforzado sin ni siquiera haber acudido.
Y de los moderadores, mejor ni hablamos, Vallés también sufrió el síndrome “Pablo Motos”, estaba acogotado desde el principio y su compañera, fans número uno de Sánchez, se atrevía hasta a insultar a Vox, al ausente, con total impunidad. Es la primera vez que recuerdo, que los moderadores de un debate dan opiniones hostiles de un candidato que no está presente por haber sido vetado. El medio, A3, una verdadera anomalía antidemocrática.
Desde hace semanas, el PP viene asegurando que su intención es «derogar el sanchismo», lo que ayer sustituyó por un «pactar con el sanchismo», con el mismo sanchismo que ha pactado con comunistas, con los herederos de la banda terrorista ETA y con otros partidos que tienen el odio a España como máxima consigna política. Anoche, Feijóo ofreció a Sánchez el pacto que no ha ofrecido a Vox, el partido cuyos votos necesitará según las encuestas para gobernar si gana estas elecciones ¿Qué más tendrá que pasar para que algunos se den cuenta de que el PP ya no es una alternativa a la izquierda, y que sólo aspira a turnarse en el poder con los socialistas?
El gran ausente en el debate de ayer fue el único partido dispuesto a emprender ese cambio que el PP no quiere hacer, Vox. Es muy revelador que el PSOE y el PP se hayan puesto de acuerdo en excluir a ese partido del debate. Cabe preguntarse en qué condiciones irán a votar los españoles, cuando los dos grandes partidos y un influyente grupo mediático pactan esconder al tercer partido más votado, que es el único que podría haber aportado un discurso diferente en muchas de las cuestiones tratadas anoche. ¿Acaso tienen miedo de que los españoles conozcan directamente esa alternativa? ¿Tal vez prefieren que todo lo que mucha gente sabe sobre Vox sigan siendo noticias manipuladas, burdas caricaturas, difamaciones y calumnias?
A estas alturas de la película, Feijóo, debería saber ya que con Sánchez no se puede pactar nada y que lo único que hay que hacer es echarlo del poder y enviarlo al lugar más oscuro de nuestros libros de historia.
Parece mentira que te extrañes de esa entrevista, un lobo con piel de oveja y un loco narcisista , todo pactado, cumpliéndose lo que le dijo Juan Pablo II a mi hermano sobre España.