Si lo que pretendemos como sociedad, es que el mayor número de ciudadanos se vacune contra el Covid-19, desde el poder político se debería trabajar por ese camino y dar una alternativa satisfactoria a esos millones de ciudadanos que se niegan a vacunarse por las condiciones impuestas.
Los que no se quieren vacunar, yo los agruparía en dos grupos: los negacionistas; los que se niegan a ponerse una “vacuna” basada en ARNm; y los que se niegan a mezclar vacunas basadas en fundamentos muy distintos. Las razones que dan parecen razonables, pues afirman que no hay ensayos clínicos suficientes que avalan la inocuidad de mezclar dos compuestos basados en fundamentos distintos, ni los hay relacionados con las consecuencias en nuestra salud que a medio y largo plazo podrían producir eso que llaman vacunas pero que en realidad son “terapias génicas” que no encajan en absoluto con la definición que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su propia web, pues dice que “vacuna es un fármaco que contiene virus debilitados o parásitos atenuados”.
Con los negacionistas nada se puede hacer, a no ser que la sociedad libre en la que se supone que vivimos decida vacunarlos por la fuerza y les introduzca en su cuerpo un fármaco contra su voluntad. En cambio, tanto a los que decidieron no vacunarse en su momento por corresponderles, Pfizer o Moderna, es decir, “vacunas” de ARNm, o por los que en su día fueron vacunados con las dos primeras dosis de AstraZeneca, se les podría dar una solución si realmente se tiene voluntad política de darla.
Nuestro Gobierno, debería comprar vacunas de AstraZéneca, basada en adenovirus, y ofrecerla como alternativa a Pfizer para la tercera vacuna, pues estoy seguro de que, de esa manera, la gran mayoría de los no vacunados optarían por ponérsela. Algo que pudimos ver cuando el Gobierno dio las dos opciones a los vacunados con AstraZéneca la primera vez, en la segunda casi todos rechazaron Pfizer.
Aunque la mayoría de una sociedad, por no tener ganas de enfrentarse al poder, acceda, siempre hay otra parte de la sociedad que piensa por si misma tras informarse y cree tener razones sólidas para no pasar por el aro. La obligación de los gobernantes es dar soluciones que satisfagan a la mayor parte de la ciudadanía.
Es un engaño a nivel gubernamental y poderosos grupos económicos
Nicolás, me alegra volver a saber de ti. Un saludo.