Isabel Díaz Ayuso, tiene muy poco que ver con Casado y los suyos, posiblemente sea ella, como quisiesen los afiliados y votantes del PP que fuesen los dirigentes de su partido. Ser en el actual PP, decidida, valiente y sin complejos, choca bastante con ese perenne acomplejamiento y cobardía de quienes conforman la actual cúpula del Partido Popular.
Díaz Ayuso, está mucho más cerca de la defenestrada, Cayetana Álvarez de Toledo que, de Pablo Casado, algo evidente, pero que nadie dice, ni en público ni en el seno del partido se atreve a decir, por temor a unos dirigentes que son conscientes de que su actual discurso y maneras les aleja cada vez más de su histórica base social.
Creo que para el 4 de mayo están fijadas las elecciones en la Comunidad de Madrid, pues bien, ese día, los madrileños que pretenden que Madrid siga siendo una isla de libertad en medio de un océano rojo, solo tienen dos opciones, votar a Vox o votar a Díaz Ayuso, y no digo PP, porque a fecha de hoy, no sería votar lo mismo.
Desde lo que perpetró Casado en la Moción de Censura de Vox, esa ida virtual al inexistente centro político, y digo virtual porque no se puede ir a un lugar que no existe, han pasado muchas cosas, la principal, que Ciudadanos, su teórico socio en ese desconocido lugar, les ha traicionado y ha preferido echarse en brazos de la izquierda radical, supongo que para buscarse acomodo unos cuantos dirigentes sabedores de la próxima defunción de su partido, un óbito que acaban de acelerar. Ahora Casado, o es consciente que su único socio, posible y fiable, es Vox, y defiende aquellas esencias de las que nos habló en su campaña para acceder a la presidencia, o se queda donde se supone que está, viendo cómo se desangra su partido y crecen los de Abascal.
El centro político de la Transición no existe, ahora es simplemente gente oportunista y sin principios que se venden al mejor postor, a su izquierda o a su derecha.