Finaliza otro año, un año
aún más sangriento que el anterior y el chavismo intenta ocultarlo. En
Venezuela se asesina cada 18 minutos, es decir, 2016 cerrará con casi 30.000
homicidios.
Los venezolanos juegan sin
quererlo a una trágica lotería, pues uno de cada mil morirá asesinado el
próximo año, lo que hace que ya muchos venezolanos estén optando por abandonar
su país.
Venezuela ocupa el segundo
lugar de este sangriento ranking mundial tras El Salvador. Viendo el parte de sucesos
de un solo día, nos desvela el estado de violencia nacional, en donde ante la
falta de autoridad del chavismo, se han multiplicado los linchamientos y las
ejecuciones extrajudiciales, lo que provoca, que la gente honrada sobreviva
permanentemente aterrorizada.
Al no llegar a ser juzgados
el 90% de los asesinatos, los criminales campan a sus anchas, la impunidad es
una de las claves de la violencia extrema que se ha adueñado de las calles
venezolanas.
Pero los grandes crímenes
en masa no los cometen los delincuentes, los cometen las temibles OLP
(Operaciones de Libertad del Pueblo) que son despliegues, de la Guardia
Nacional y de la Policía, donde primero se dispara y luego se pregunta,
verdaderos crímenes del Estado Bolivariano de Maduro.
La violencia es usada para
resolver cualquier conflicto, por ello, está acabando con el futuro de ese país.
A ello hay que sumar la corrupción y la mala preparación de los cuerpos
policiales.
No podemos olvidar, las
alabanzas que hacen del chavismo los líderes de Podemos, y que incluso, muchos
de ellos han estado y trabajado en Venezuela para crear un régimen que ha
llevado a Venezuela a una situación explosiva, una situación que después de que
el actual régimen sea derrocado, hará que se tarde muchos años en volver a la
normalidad, y que los venezolanos puedan recobrar ese nivel de bienestar y esa
seguridad que tuvieron antaño.
