O lo que es lo mismo, los
socios de Sánchez, los que le dieron la llave de La Moncloa, desatan toda su
violencia para impedir que el mensaje de Vox llegue a los ciudadanos vascos de
Sestao (Vizcaya).
El nacionalismo vasco siempre
ha sido fascista y ha tratado de escenificar que la sociedad vasca es
homogénea, algo completamente falso. Ahora trata de acallar el mensaje
constitucionalista de Vox lanzando a los asistentes, piedras, botellas y
bengalas, de hecho, la diputada nacional Rocío de Meer, acabó con una brecha en
la cabeza consecuencia del impacto de una piedra que les lanzaron. En el País
Vasco, hace mucho que no impera el Estado de Derecho, si ETA ya no mata es
porque simplemente no lo necesita para ir consiguiendo poco a poco los propósitos
del separatismo vasco de gobiernos nacionales débiles, ya sean del PSOE o del
PP.
Los fascistas violentos de
ayer son los que mueven el árbol, y en Ajuria Enea, el PNV recoge las nueces. Los
efectivos de la Ertzaina en Sestao eran insuficientes, muchos menos agentes que
los que protegen a diario la mansión madrileña de Pablo Iglesias, ese que si
llega a aparecer en la Plaza de San Pedro de Sestao hubiera sido ovacionado por
los agresores fascistas.
Es evidente, que hoy en día,
en el País Vasco no se dan las condiciones mínimas exigibles para poder
celebrar unas elecciones democráticas. Por todos es sabido, pero como todos
forman parte de esa mafia que se ha conformado en nuestra política desde la
Transición, todos tragan. De hecho, quisiera recordar, que Vox presentó un
manifiesto a los demás partidos que concurrían a las elecciones vascas titulado
“por unas elecciones pacíficas y libres” y ningún partido quiso suscribirlo.
Si Vox consigue un escaño,
aunque solo sea por Álava, cambiará la agenda política vasca introduciendo en
el debate temas hasta ahora “prohibidos”, pues a fecha de hoy, dentro de los
partidos constitucionalistas, es con diferencia, el que con más determinación y
valentía va a defender la españolidad de esa tierra, la legalidad
constitucional y la libertad, y eso creo que no lo duda nadie.
No quisiera terminar sin
hacer mención al vomitivo tuit del lehendakari Urkullu, quien tras decir
“quienes acosan a personas y partidos atentan contra la pluralidad” añadió, que
lo que sucedió es fruto de una “dinámica de retroalimentación sospechosa”.
