El drama por la desprotección
que sufren los farmacéuticos ante el Covid-19 es cada vez mayor. Los
distribuidores intentan conseguir abastecer de mascarillas, guantes, batas
impermeables y geles a las farmacias, pero en cuanto lo consiguen y logran
comprar grandes partidas de material sanitario en el extranjero, el Gobierno
español se dedica a requisar en las aduanas todo lo que llega. El motivo
principal de la intervención del material es que el Gobierno se ampara en que
no consideran a los farmacéuticos personal sanitario, por lo que el reparto al
personal de farmacia no es prioritario para ellos.
Recordemos, que en las
oficinas de farmacia habían 459 contagiados y 9 farmacéuticos muertos por
Covid-19, según datos del 7 de abril, y que tampoco pueden satisfacer la
demanda de los clientes que no encuentran mascarillas en las farmacias desde
hace más de un mes.
Nuestro Gobierno,
reconociendo su incapacidad, de dotar o que estén a la venta EPIS, les ha
exigido a las empresas que ya están funcionando, que sean ellos los que doten
de material de protección a sus trabajadores, y lo hacen, sabiendo de que es
casi imposible de conseguir. Se ha hecho público, que la empresa Siemens Gamesa
se comprometió con sus trabajadores a comprar test para ellos, pues bien, el
Ministerio de Sanidad, también les han confiscado los test. Y el colmo, la socialista UGT denuncia a Siemens por no cumplir su promesa.
Incluso, las mascarillas, los
guantes, o los geles que compramos y pagamos los ciudadanos de a pie online,
son confiscados por este impresentable Gobierno antes de que nos lleguen.
No puedo entender, que si
tras la proclamación del Estado de Alarma, el Gobierno se hacía cargo de todo,
como es posible que no haya sido capaz de comprar y distribuir los equipos de
protección. Son unos incompetentes que encima les arrebatan lo suyo a empresas
y a ciudadanos.
