La prensa alemana ha iniciado el lavado de cerebro de la población tras el terrible atentado de Magdeburgo. Pero la trampa no ha colado, pues hay pruebas por todas partes de que el asesino era islamista, el sistema alemán ha quedado como lo que es desde hace décadas, una gran fábrica de mentiras.

Taleb Al Abdulmohsen, no es un ex musulmán ateo ni un seguidor de AfD o de Elon Musk. Es muy posible que haya difundido esa información errónea para confundir ya que se corresponde con la práctica denominada “Taqqiye”, una doctrina islámica que permite la mentira y el engaño para promover objetivos islámicos. La realidad es que es un musulmán chiita radical, como lo demuestran su nombre y numerosos tuits y filtraciones de chats que figuran en plataformas de habla árabe como X.

Resulta inadmisible que sus planes de llevar a cabo asesinatos en masa de alemanes fueran puestos en conocimiento de autoridades alemanas por una mujer saudí y estas no hicieran absolutamente nada. Algo que demuestra que, en Alemania, Francia, España y otros muchos países europeos no hay filtros de ningún tipo ante la llega de inmigrantes. Europa no solo no se defiende de la invasión, colabora con ella y por ende, con su autodestrucción. ¿Os acordáis cuando hace unos años se produjeron violaciones masivas a mujeres en Alemania por parte de árabes y norteafricanos? Por entonces, el gobierno socialdemócrata y sus medios se dedicaron a demonizar a quienes denunciaron los hechos, como si combatir los delitos cometidos por esos colectivos fuese algo que la izquierda considera racista.

Nos enfrentamos a un problema de seguridad que afecta a millones de personas, todos con los mismos derechos, entre ellos el derecho a que el Estado vele por nuestra seguridad. Lo que cabe esperar de quienes investigan un crimen es que no establezcan filtros previos para ajustar el resultado final a un determinado discurso ideológico. Y lo que cabe esperar de las autoridades y de toda la sociedad es que cualquier crimen sea rechazado con igual firmeza y otorgando el mismo apoyo a sus víctimas.

Resulta muy curioso que los mismos que lamentan la «islamofobia» tras un atentado islamista nunca hablen de la cristianofobia tras los asesinatos de cristianos a manos de islamistas, siendo vergonzosamente silenciada por muchos medios.

Las «guerras de identidad» que la izquierda promueve se basan en la idea de que las personas sólo importan por el colectivo al que pertenecen, siempre que ese colectivo resulte de interés para sus causas ideológicas. Esa idea debe ser combatida desde el mismo fundamento de nuestra civilización, que afirma que cada persona es la responsable de sus actos, que nadie debe ser condenado por los actos de otros y que todos debemos ser tratados de igual forma ante la ley, seamos cristianos, judíos, ateos o musulmanes, blancos, negros o árabes. Esto es lo que los enemigos de Occidente quieren destruir y, por ello, es también algo que deberíamos defender con todas nuestras energías.

Quisiera terminar denunciando el intento de salpicar al partido AfD, un partido en claro ascenso que tarde o temprano gobernará Alemania y al que la izquierda trata por todos los medios hacer daño incluso con clamorosas mentiras.

3 comentarios en «El gran engaño del atentado de Magdeburgo»
  1. El único comentario. Esto se sabe desde hace mucho tiempo y no se hace nada. Que le pasa a Alemania? . Viven acomplejados por un pasado, si no despiertan seguirá pasando estos atentados. Rezo por esos niños/as y demás personas que han sido asesinadas por un falso «en nombre de ala»

  2. Nada nuevo bajo el sol. Una vidente dijo que 40 años del 2.000 satanás se haría con la Iglesia y en eso estamos. Amigas musulmanas flipan con los comedores «árabes.» Perjuro cumplir y hacer cumplir ?¿.

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