España es un país que
importa las tres cuartas partes de la energía que consume, por eso, si existe
la posibilidad de explotar unos yacimientos de forma segura, no puede renunciar
a ello, tiene que actuar con responsabilidad, pues el interés nacional debe
primar siempre. La energía es una cuestión de Estado, y reducir la dependencia
debe ser una prioridad nacional.
El Gobierno ha autorizado a
Repsol a realizar tres prospecciones petrolíferas a más de 50 kms. de las costas
de Lanzarote y Fuerteventura. Si las pruebas de prospección fuesen positivas y
se pusiese en marcha la extracción de petróleo, su explotación conllevaría la
creación de unos 5000 puestos de trabajo y el crudo extraído podría cubrir el
10% de la demanda nacional durante los próximos quince años.
El gobierno canario se ha opuesto
de forma radical a las prospecciones y se ha instalado en la demagogia, incluso
al enterarse que Canarias recibirá importantes beneficios económicos, unos 300
millones de euros anuales a modo de compensación, ha respondido con “No
dejaremos que nos compren”.Mañana Marruecos podría hacer lo mismo a pocos
kilómetros.
Es cierto que es una zona
con leve riesgo sísmico, pero también lo es que el Gobierno ha exigido a Repsol
el cese de las perforaciones en caso de que se produjera un terremoto natural
superior a los 4,5º de la escala de Richter en un radio de 75 kms. del sondeo.
Repsol se compromete a
invertir 40 millones de euros en una póliza de seguro civil y otros 20 millones
como garantía por los posibles riesgos medioambientales.
En este caso, creo que el
Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer, y el gobierno canario, pensando más
en las próximas elecciones que en el interés nacional, pretende parar el asunto
a base de recursos. Muchos políticos miran solo por sus CCAA, muy pocos por la
totalidad de los ciudadanos españoles.
