El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, ha tenido una gran valentía en su homilía pronunciada durante el Rocío, que ha sido retransmitida en directo por Canal Sur, en la que le ha dicho claramente a los católicos a quien no deben votar. Evidentemente, la izquierda anticristiana que sufrimos se ha indignado y lo ha tomado como una injerencia de la Iglesia en la Romería más multitudinaria de las que se celebran en España y además, en plenas elecciones andaluzas.
Por fin, un miembro de la jerarquía eclesiástica se ha atrevido a hablarle claro a los católicos. Los ha llamado a “tener en cuenta las afinidades o incompatibilidades de nuestros principios morales con los proyectos, programas y actuaciones de cada uno de ellos” añadiendo que “para ejercer nuestras responsabilidades como ciudadanos en coherencia con la fe cristiana, es necesario respetar el derecho a la vida humana, inviolable desde su concepción hasta su muerte natural”. También ha reclamado a los cristianos “el reconocimiento, la promoción y la ayuda a la familia como unión estable entre un hombre y una mujer abierta a la vida”, así como “la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos según las propias convicciones morales y religiosas, el respeto a la dignidad de toda persona, a la libertad religiosa, a los valores espirituales y a la objeción de conciencia”.
Con lo que está perpetrando la izquierda estos últimos años, las palabras del obispo de Huelva son muy convenientes. Todos aquellos que votan socialismo o comunismo y se llaman católicos, o se engañan a sí mismos o nos quieren engañar a los demás. Lo que uno quiere para su sociedad no puede ser lo contrario a lo que su fe le dicta en conciencia. Tan anticristiano es, el que aprueba la Ley del Aborto, como el que pudiendo abolirla, no lo hizo.