Tengo que reconocer que
estoy perplejo, pues comprobar que a pocas fechas de que Donald Trump sea
proclamado oficialmente presidente, continúa la campaña global contra su
persona y las políticas que piensa llevar a cabo, me hace pensar.
Si Trump ganó las
elecciones de EEUU, fue simplemente porque convenció a los estadounidenses de
que él sí defendería sus intereses, ya que todos ellos sabían que Obama no
defendía exactamente eso.
Trump tildó en su día de vergüenza que las compañías
clave del tejido industrial de EEUU decidieran deslocalizarse y llevarse el
empleo fuera del país. Ahora Ford Motor acaba de anunciar la cancelación de una
inversión de 1.600 millones de dólares destinados a una planta de fabricación
en Méjico, y ha completado el anuncio anunciando que va a destinar 700 millones
de dólares a expandir la producción de coches eléctricos en Michigan. Está
claro, que Trump pretende que los cinco millones de puestos de trabajo perdidos
los recuperen los trabajadores de su país, sus compatriotas.
No cabe la menor duda de
que Trump va a gobernar para los suyos, y por ello le están llamando de todo. Llamarle
ultraproteccionista y decir que su política provocará severos efectos en la
economía mundial, me parece carente de toda lógica. A él lo han elegido para
mejorar la vida del pueblo norteamericano y no para trabajar en pos de esa
economía globalizada donde las grandes corporaciones se lo llevan casi todo.
Todos los tratados
comerciales que firmó Obama, perjudicaban a los trabajadores norteamericanos y,
a sus pequeñas y medias empresas. Obama solo benefició a las grandes
corporaciones, esas que gastan millonadas anualmente para que los terrícolas
nos creamos las bondades de la globalización. La misión de un gobernante, aunque
lo sea de la primera potencia mundial, es beneficiar a sus nacionales, y eso
precisamente es lo que tratan de que no tengamos claro.
Que nadie vaya a pensar,
que la figura de Trump me entusiasma, ni mucho menos, pero tenemos que ser lo
suficientemente lúcidos para apreciar sus posibles aciertos.
No hace falta que os diga,
que al mundo lo controlan los poderosos, y todo parece indicar que con Trump
les ha crecido un grano en el culo. Por ese solo hecho empieza a caerme hasta
simpático.
