Según la última encuesta de
la empresa Sigma Dos, el pago de las pensiones se erige como una de las
principales preocupaciones de los españoles. El hecho de que el Fondo de
Reserva de la Seguridad Social, se esté agotando, pues ha pasado de tener casi
67.000 millones en 2011 a apenas 15.000 millones actualmente, ha encendido
todas las alarmas.
Pese a que desde el
Gobierno se nos dice que las pensiones no corren ningún riesgo, lo cierto es,
que se debería empezar a corregir el sistema y, o bien porque no se quiere, o
bien porque el consenso necesario es imposible, el asunto se está pudriendo y
cuando nos demos cuenta, cuando lleguemos a una situación límite, será mucho
más difícil de arreglar.
Pese que en el último año
se han colocado casi 400.000 personas, las cuentas de la Seguridad Social
siguen sin salir, pues entre los bajos salarios y las bonificaciones en los
contratos, los números no salen. Habría que hacer justamente lo contrario,
acabar con las bonificaciones, disminuir las cotizaciones y aumentar los
salarios.
Ahora nos dicen desde el
Gobierno, que las pensiones no peligran y que si sigue el desfase entre lo que
ingresa la SS y lo que paga en pensiones, que la solución es emitir deuda
pública en cuanto se acabe el Fondo de Reserva, cuando todos sabemos que esa
solución a medio-largo plazo significa llevar al país a la ruina.
Creo que la preocupación
ciudadana es más, por estar seguros de que los nefastos políticos que tenemos
no van a ser capaces de solucionarlo, que por el problema en sí. Pues parece
cada vez más claro, que la política de trincheras que se hace en este país
imposibilita llegar a grandes acuerdos, incluso
en un asunto de tan vital importancia como el de las pensiones.
