A Podemos le ha ocurrido exactamente igual que a
Ciudadanos, han sido dos partidos nuevos que han envejecido rápidamente, y lo
han hecho debido a que en muy poco tiempo se han contagiado, de las
enfermedades y de los vicios, de los viejos partidos del bipartidismo.
Podemos se encuentra en
plena guerra civil, en donde los seguidores del divo agitador Iglesias han
tratado de laminar al brillante Errejón. Y sí, pese a estar en el ámbito de las
ideas a años luz de Iñigo, considero que como político le da mil vueltas a ese
divo engreído creado por La Sexta, a ese iluminado que no ha madurado lo
suficiente para ser consciente de que el Congreso nada tiene que ver con una
asamblea universitaria.
Estamos ante la lucha fratricida
entre un líder mediático y un líder político, un líder mediático que pese a
tener casi todo a su favor ve por momentos que su oponente gana adeptos sin
cesar. De entrada, Compromís, En Marea y En Comú Podem han mostrado su disgusto
por la forma de actuar de Iglesias y los suyos, y los rastreros intentos de
desacreditar a Errejón, pues Iglesias y los suyos, al más puro estilo
estalinista, están cortándole la cabeza a todos los errejonistas con poder.
El portavoz de Compromís en
el Congreso, Joan Baldoví, ya se ha posicionado claramente a favor de Iñigo
Errejón, llegando a afirmar que lo que dice el secretario político de Podemos
es mucho más razonable.
Pero no es solo Compromís,
los máximos dirigentes de En Marea siempre han tenido muy malas relaciones con
Iglesias y los suyos, debido a los sucesivos intentos de estos de controlar a
los gallegos, y todo parece indicar que también están con Errejón, al igual que
sus compañeros catalanes de En Comú Podem.
Por momentos, a Pablo
Iglesias se le oscurece el futuro, aunque me resisto a pensar que los medios
que le apoyan no se saquen de la manga antes de Vistalegre II algo que incline
la balanza del lado del divo, de esa cáscara vacía que le ha hecho La Sexta
creerse el “Rey del Mambo”.
