El esperpento protagonizado
ayer por el PSOE, tanto a nivel nacional como a nivel andaluz, podría
significar la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de una parte muy
importante de la ciudadanía, y sobre todo, de esa parte de votantes socialistas
que ven como su partido, se diluye y se pierde, por el sumidero de la
indignidad y de la poca vergüenza.
El Tribunal Supremo imputó
ayer a Manuel Chaves y a José Antonio Griñán, los dos últimos presidentes, de
la Junta de Andalucía y del PSOE. Han sido imputados y llamados a declarar
acompañados de sus abogados, para que así defienda sus derechos, sobre el caso
de los ERE fraudulentos.
Se les acusa, de que bajo
su mandato se ideó y se puso en práctica, un sistema de subvenciones dirigidas
a empresas del entorno del PSOE y de la Junta de Andalucía al margen de la
contabilidad oficial, algo que supuso un quebranto de las arcas públicas
andaluzas cercano a los mil millones de euros. Debemos recordar, que la juez
Alaya ya ha imputado a 300 personas, del PSOE o de su entorno, por este asunto.
Susana Díaz afirmó con
rotundidad el pasado mes de noviembre, que “cualquier imputado tendrá que dejar
el escaño”, en cambio, ahora rectifica para no pedírselo a sus padres
políticos, y riza el rizo matizando que la imputación por un delito concreto
aún no se ha producido. Susana Díaz se pitorrea de los andaluces, y por
supuesto, de los muchos votantes honestos de su partido.
Pero es mucho más grave lo
de Pedro Sánchez, el secretario general del PSOE. Quien no hace mucho afirmó,
“si Chaves y Griñán son imputados deberán dejar de ser diputado y senador”,
ahora recula en la misma dirección de su “enemiga” Susana Díaz. El que hace
pocos días descabalgó a Tomás Gomez de la dirección del partido en Madrid,
cuando ni había sido imputado ni había sido llamado a declarar, solo por
simples sospechas, ahora protege a los que no hace mucho fueron los grandes
“capos” del régimen socialista andaluz.
Los militantes del PSOE
deberían pedir explicaciones a su secretario general, pues decisiones de este
tipo están abocando a su partido a dejar de ser referente de la izquierda.
Parece cada vez más evidente que el PSOE está abocado, o a seguir los pasos del
PSOK griego, es decir, a la casi desaparición, o bien, a refundarse
desembarazándose previamente de los millares de golfos que lo tienen en
situación terminal por metástasis corrupta.
Estamos a un mes de las
elecciones autonómicas en Andalucía, lo acaecido ayer debería pasarle factura
al PSOE-A, si no es así, podría entenderse como que los andaluces que les votan
legitiman la corrupción “de los suyos”.
