Si algo ha quedado claro según lo que pudimos escuchar ayer en el Debate del Estado de la Nación, es que Sánchez pretende aguantar en el poder hasta el último día de la legislatura compitiendo en propuestas radicales con la ultraizquierda, de hecho, ayer anuncio medidas como propias pero que en realidad las propuso en su día Unidas Podemos.
Sánchez pretende sobrellevar el desastre económico que ha provocado con lo de siempre, paguitas, ayuditas y más impuestos, para intentar así parar la continua hemorragia de votos que se pasan de la izquierda a la derecha. Hubo un momento de oro a su incompetencia, cuando anunció el nuevo impuesto a la banca y a las energéticas, porque según él “tienen excesivos beneficios”. Nos dijo que con esas medidas fiscales se recaudarían 3.500 millones extras, con lo que no contaba era que, tras su inesperado anuncio, la Banca sufrió en Bolsa una caída valorada en 5.900 millones, este cafre, cada vez que habla “sube el pan”. Sánchez nos cree tontos, estas empresas harán lo de siempre, repercutir esa subida de impuestos en sus clientes, en nosotros.
De aquí a final de legislatura, Pedro Sánchez, va a dejar una España en la más absoluta de las ruinas, tanto económica como moral y sumida en múltiples crisis, nacional, institucional, política, económica y social. Lo que dijeron ayer, Cuca Gamarra en nombre de Feijóo y Santiago Abascal, tiene que hacerse realidad en cuanto nos llamen a los ciudadanos a las urnas. PP y Vox tienen que ponerse de acuerdo en todo lo que tiene que ser derogado y por lo que tiene que ser sustituido. Abascal lo llamó “porquería legislativa extremista” y acertó.