La Fundación Civismo elabora cada año un informe que muestra cuantos días de renta/trabajo tenemos que emplear para cumplir con nuestras obligaciones con Hacienda. Este año, los españoles hemos dedicado 193 días para cumplir con nuestras obligaciones fiscales, es decir, desde el 13 de julio trabajamos solo para nosotros, un auténtico escándalo.
Desde que Sánchez llegó al poder, la presión fiscal se ha incrementado notablemente, ya que hasta entonces había decrecido, pero ya se sabe, llega la izquierda al poder y siempre nos sangra. Con ellos, las obligaciones fiscales siempre ascienden más rápido que la capacidad de pago de las familias. Cuando la izquierda llega al poder, siempre nos empobrece.
Los recursos generados por las familias durante el confinamiento, van a ser destinados a pagar más impuestos, en vez de contribuir con ellos a una salida rápida de la crisis del coronavirus.
La fiscalidad en España ha rebasado con creces la línea de lo confiscatorio. Tenemos gobernantes que en vez de propiciar que se cree riqueza, por su ineptitud, se limitan a fundir todo lo que se encontraron en las arcas públicas y a chuparnos toda la sangre que puedan, y esto ocurre ante la absoluta pasividad de un pueblo que se dirige cabizbajo al matadero en vez de rebelarse, ya que tiene sobrados motivos para ello.
La única solución que tenemos es la de reducir la bestial estructura improductiva, política y administrativa, que soportamos, y eso pasa por desmontar la organización territorial ruinosa que nos dimos en la Transición, me refiero a la España autonómica, esa que representa el Estado del Bienestar de los políticos y el de nuestra ruina.