Hoy voy a ser muy
políticamente incorrecto, pues entiendo que la misión de todo demócrata es
defender la igualdad de trato, incluso hacia los que no puedan serlo.
Me gustaría que alguien me
explicara por qué la famosa irrupción de la extrema izquierda en la Capilla de
la Complutense ha quedado impune, y por qué el Tribunal Supremo endurece las
penas a los 14 asaltantes de extrema derecha del Centro Cultural catalán
Blanquerna, aduciendo en este segundo caso la figura de “discriminación
ideológica”.
El Alto Tribunal acusa a
los asaltantes de intolerantes con un acto de celebración del Día de Cataluña,
omitiendo el adjetivo de “independentista”, y se atreve a acusarlos de
intolerancia hacia la ideología catalanista, de nuevo evita la palabra
independentista.
El Tribunal Supremo, el
magistrado Julián Sánchez Melgar, descarga toda la bilis de la “Injusticia
española” contra quienes gritaban “no nos engañan, Cataluña es España”. Es
triste pasar a la historia como el brazo ejecutor del sistema, de un gobierno
de derechas que pese a saber que la extrema derecha es muy minoritaria, no la
deja ni asomar la cabeza. No es normal y en los países de nuestro entorno no
sucede, que en España haya un partido, el Partido Popular, al que le votan
todos desde el centro a la extrema derecha ante la ausencia de un partido
parlamentario que represente a la derecha “de los principios y los valores”,
evidentemente Vox está ahí, pero aún no ha conseguido entrar.
Nuestro país tiene cierta
tendencia al suicidio, hay que tratar a todos por igual, no obstante, ya que
discriminas, es mejor favorecer a quienes aman a su patria que no a quienes
quieren destruirla, eso es de cajón.
El concepto de
“discriminación ideológica” empleado por el tribunal que preside este “prenda
con toga” es una tomadura de pelo. Por qué no se lo aplican a quienes en
Cataluña multan por rotular en español, o a quienes impiden que se hable en
español en los colegios catalanes. Pero si este Tribunal es incapaz de obligar
a los amigos de quienes fueron “discriminados” en Blanquerna a que cumpla sus
sentencias. Vaya porquería de Justicia que tenemos, defiende «por acción u omisión» a los sediciosos y
castiga con dureza a los “patriotas”.
Y para terminar, lo repito,
no defiendo ni mucho menos a los extremistas de derecha que cometen delitos,
solo pido Justicia y un trato igualitario con respecto a los actos delictivos
que cometen radicales de izquierda e independentistas. Aunque me mojo, si tengo
que elegir me quedo con los “muy españoles”. Quienes respetan y portan con orgullo los símbolos nacionales, nada tienen que ver con quienes los desprecian, reniegan de ellos y hasta los ultrajan.
